Especialistas plantean aprovechar el agua pluvial en viviendas, escuelas y espacios públicos para reducir la presión sobre el suministro y prevenir inundaciones.
El Área Metropolitana de Guadalajara recibe alrededor de 877 millones de metros cúbicos de lluvia al año, pero aproximadamente 526 millones terminan en el drenaje. Para especialistas reunidos en la Universidad de Guadalajara (UdeG), esta cantidad representa una oportunidad para aprovechar el agua pluvial y fortalecer la seguridad hídrica de la ciudad, en un contexto marcado por problemas de escasez, calidad del agua e inundaciones urbanas.
La propuesta fue analizada durante el foro “Pasado, presente y futuro de la captación de agua de lluvia en Guadalajara”, realizado en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), como parte de la quinta edición de las Jornadas de la tecnología en la edificación, celebradas del 13 al 19 de octubre.
El encuentro reunió a especialistas de la academia, el sector público y la iniciativa privada para discutir cómo incorporar la captación pluvial en las viviendas, escuelas, edificios públicos y nuevos desarrollos urbanos. También se abordó la necesidad de cambiar la manera en que se gestiona la lluvia en una ciudad donde las superficies impermeables dificultan que el agua se infiltre en el suelo y favorecen su llegada al drenaje.
La captación consiste en recolectar el agua de lluvia, principalmente desde techos y otras superficies adecuadas, conducirla hacia un sistema de almacenamiento y someterla al tratamiento o filtración correspondiente, de acuerdo con el uso previsto. Su implementación puede complementarse con infraestructura verde, jardines de lluvia y pavimentos permeables, alternativas que también contribuyen a modificar la relación entre el entorno urbano y el agua.
Daniela Herrera, representante de la Asociación Mexicana de Sistemas de Captación de Agua de Lluvia (AMSCAL), destacó que esta práctica puede ayudar a enfrentar tanto la escasez como los problemas de calidad del líquido, además de reducir riesgos asociados con las inundaciones.
La captación pluvial, sin embargo, no significa que cualquier cantidad de lluvia pueda utilizarse directamente ni que el agua recolectada sea potable por el simple hecho de almacenarse. La instalación de filtros adecuados, el mantenimiento de los equipos y las condiciones de uso son factores necesarios para aprovecharla de manera segura.
La UdeG ya cuenta con sistemas de captación
La Universidad de Guadalajara cuenta con 39 sistemas de captación de agua de lluvia instalados en escuelas, mientras que otros 21 están en proceso de instalación, informó Graciela Domínguez, coordinadora de Sostenibilidad de la institución.
Durante el foro, Domínguez cuestionó que las superficies de los edificios no se aprovechen de manera más amplia para recolectar agua y llamó a considerar esta posibilidad desde el diseño de las construcciones.
“La responsabilidad de transformar esta realidad también corresponde a quienes diseñan los sistemas constructivos”, subrayó.
La observación apunta a uno de los desafíos para extender esta práctica: incorporar la captación desde la planeación de las edificaciones, en lugar de considerarla únicamente como una adaptación posterior. Los techos y otras superficies pueden convertirse en áreas de recolección, siempre que las instalaciones contemplen las condiciones técnicas necesarias para conducir, filtrar y almacenar el agua.
Para ampliar su alcance también se requiere que los sistemas puedan mantenerse en funcionamiento durante el tiempo, con usuarios capacitados y recursos para atender las necesidades de conservación.
Programas públicos y sistemas comunitarios
Representantes de la Comisión Estatal del Agua (CEA) de Jalisco señalaron que el programa Nidos de Lluvia, iniciado en 2021, proyecta alcanzar 18 mil 600 sistemas instalados al cierre de 2026.
Por su parte, Óscar Salas Ramírez, director comercial de Consultoría y Desarrollo Municipal (Codemun), informó que la empresa ha instalado alrededor de 70 mil sistemas en viviendas del país, de los cuales cerca de 8 mil corresponden a Jalisco.
Salas también destacó la instalación prevista de 141 sistemas comunitarios en los 125 municipios del estado durante 2026. Estos equipos estarán destinados a espacios como escuelas, mercados, centros deportivos y unidades de salud.
La incorporación de sistemas comunitarios abre la posibilidad de aprovechar la lluvia en lugares de uso colectivo, además de las instalaciones particulares. Su funcionamiento, no obstante, depende de que cada proyecto cuente con condiciones adecuadas para la captación, el almacenamiento, el mantenimiento y el uso del recurso.
Las cifras presentadas durante el encuentro muestran que la captación ya forma parte de iniciativas universitarias, públicas y privadas. El desafío consiste en ampliar su aplicación y asegurar que los sistemas instalados continúen funcionando y respondan a las necesidades de las comunidades.
Un complemento al suministro público
Jorge Ortiz Moreno, investigador de la Universidad de Manchester, planteó que la captación de lluvia no debe entenderse como una alternativa contraria al suministro público, sino como un complemento para fortalecer la seguridad hídrica.
“El agua de lluvia puede tener una contribución social muy importante en cuestión de equidad”, afirmó.
La perspectiva pone el énfasis en que el aprovechamiento pluvial puede diversificar las fuentes de agua disponibles y contribuir a reducir la dependencia exclusiva del suministro convencional en determinados usos y espacios. No sustituye por sí solo la infraestructura pública ni resuelve todos los problemas de abastecimiento, pero puede formar parte de una estrategia más amplia de gestión del recurso.
Para que sus beneficios se distribuyan entre distintos sectores de la población, será necesario considerar las condiciones de las viviendas, los espacios comunitarios y los recursos disponibles para instalar y mantener los equipos.
En el foro también participaron Mirna Avilés, directora técnica de la CEA de Jalisco, y Verónica Livier Díaz Núñez, especialista en estudios metropolitanos, centralidad urbana, planeación y desarrollo urbano.
Los participantes coincidieron en que extender la captación pluvial requiere superar obstáculos técnicos, culturales y presupuestales. Entre las prioridades mencionaron contar con sistemas de filtración adecuados, garantizar el mantenimiento constante, capacitar a los usuarios y actualizar los criterios de construcción para incorporar estas instalaciones en nuevas edificaciones.
El planteamiento de los especialistas es cambiar la manera en que se concibe la lluvia en Guadalajara: además de atender los riesgos que puede generar cuando se acumula en las calles, aprovecharla como un recurso que puede contribuir a la gestión urbana del agua.
Para avanzar en esa dirección, señalaron la importancia de fortalecer la colaboración entre autoridades, universidades, empresas y población, de modo que la captación deje de ser una práctica aislada y se incorpore con mayor frecuencia tanto en viviendas como en edificios y espacios públicos.
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