Las cifras de suicidio en Jalisco superan la media nacional; especialistas llaman a hablar de salud mental sin estigmas.
Hablar de suicidio puede resultar difícil, pero guardar silencio sobre la salud mental también puede impedir que una persona encuentre ayuda cuando más la necesita. Por ello, especialistas del Departamento de Clínicas de Salud Mental del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) hicieron un llamado a cambiar la manera en que se aborda este problema y a fortalecer las redes de apoyo.
El llamado se realizó en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre y que este año puso nuevamente sobre la mesa la importancia de cambiar la narrativa alrededor del suicidio.
De acuerdo con las cifras presentadas por los especialistas, durante el año pasado en México se registraron 8 mil 709 suicidios, con una tasa aproximada de 6.7 casos por cada 100 mil habitantes. En Jalisco, la cifra fue superior: 7.6 casos por cada 100 mil habitantes durante 2025, explicó el doctor Héctor Rubén Bravo Andrade, jefe del Departamento de Clínicas de Salud Mental del CUCS.
Las estadísticas muestran que no existe una sola causa detrás de una conducta suicida. Una persona puede atravesar distintas circunstancias que, combinadas con otros factores, pueden llevarla a una situación de crisis.
Bravo Andrade explicó que algunos antecedentes de salud mental pueden incrementar el riesgo, entre ellos la depresión mayor, el trastorno bipolar, la esquizofrenia y los trastornos de ansiedad. Sin embargo, destacó que el antecedente que representa un mayor factor de riesgo desde la perspectiva clínica es haber tenido un intento de suicidio anteriormente.
También pueden aumentar el riesgo la intensidad de los síntomas depresivos, determinadas características psicóticas, problemas graves de sueño y el consumo excesivo de alcohol, nicotina u otras drogas, además de vivir en entornos violentos.
Pero la salud mental no puede analizarse únicamente desde el ámbito clínico. El doctor Luis Gómez Macías, profesor del mismo departamento, explicó que existen circunstancias sociales y conductuales que pueden actuar como detonantes o catalizadores durante una crisis.
Entre ellas se encuentran los problemas económicos, conflictos con el sistema de justicia, separaciones o divorcios, violencia intrafamiliar y el acceso a medios letales.
Por eso, identificar que una persona está atravesando un momento difícil puede ser determinante. Los especialistas plantearon cuatro acciones fundamentales cuando se detecta una posible crisis: escuchar, evaluar, proteger y conectar.
Escuchar significa acercarse sin juzgar, criticar o interrogar. No se trata de minimizar lo que siente la persona ni de decirle simplemente que “todo estará bien”, sino de permitirle expresar lo que está viviendo.
Después es necesario evaluar el riesgo y tomar en serio cualquier señal de alarma. Si existe un peligro inmediato, la prioridad debe ser proteger a la persona y buscar ayuda profesional.
El cuarto paso es conectar. Esto significa acercar a la persona a sus redes de apoyo y a los servicios de salud mental disponibles, porque una crisis no tiene que enfrentarse en soledad.
Los especialistas del CUCS señalaron que la prevención requiere construir un “escudo” alrededor de las personas, mediante habilidades socioemocionales, apoyo social y políticas públicas que favorezcan la salud mental. También llamaron a evitar el sensacionalismo y la difusión de métodos de suicidio, además de impulsar una atención integral que combine, cuando sea necesario, acompañamiento psicológico y psiquiátrico.
El llamado cobra especial relevancia entre niñas, niños y adolescentes. La maestra Luz Alejandra Fernández Villanueva, profesora del Departamento de Clínicas de Salud Mental y adscrita al servicio de Paidopsiquiatría del Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde, destacó la importancia de que padres, madres, tutores, profesores y terapeutas sepan reconocer cambios que puedan indicar que un menor necesita ayuda.
Las autolesiones pueden ser una señal de que las emociones no están siendo gestionadas adecuadamente y requieren atención profesional. La especialista subrayó que no deben interpretarse como una moda ni minimizarse; pueden representar una manera en la que un joven expresa que necesita ayuda.
En estos casos, la respuesta de los adultos es fundamental. En lugar de regaños, castigos o señalamientos, es importante escuchar, acompañar y buscar atención especializada.
También es importante recordar que preguntar directamente a una persona cómo se siente o si está pensando en hacerse daño no provoca por sí mismo una conducta suicida. La Secretaría de Salud federal señala que escuchar, preguntar de manera directa y construir redes de apoyo son acciones fundamentales para identificar a tiempo a una persona en riesgo.
Si tú estás atravesando una crisis o notas que alguien cercano necesita ayuda, no es necesario esperar a que la situación empeore. La Línea de la Vida, del Gobierno de México, ofrece orientación especializada en salud mental y atención a crisis las 24 horas, los 365 días del año, en el 800 911 2000.
En Jalisco también está disponible la línea de intervención en crisis de SALME, en el 075 y en el 33 3833 3838, con atención para situaciones de crisis. (Salme Jalisco) En una emergencia inmediata, se debe llamar al 911.
La prevención comienza muchas veces con algo tan sencillo como prestar atención. Un cambio importante en el estado de ánimo, el aislamiento, una crisis familiar, problemas escolares o laborales, autolesiones o expresiones relacionadas con la muerte no deben ser motivo de burla ni de estigma.
Hablar de salud mental de manera abierta permite que pedir ayuda deje de verse como una señal de debilidad. Para los especialistas, cambiar esa narrativa es parte de la prevención: escuchar antes de juzgar, acompañar antes de señalar y acercar a las personas a la atención profesional cuando la necesitan.