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Jalisco inicia nueva fase contra la Sigatoka Negra que afecta al plátano

La estrategia atenderá 310 hectáreas de alto riesgo en Cihuatlán y Tomatlán mediante aplicaciones con drones

La producción de plátano en la Costa Sur de Jalisco entra en una nueva etapa de atención fitosanitaria. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER Jalisco), a través de la Agencia de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (ASICA), inició la Fase II de la estrategia para combatir la Sigatoka Negra, una enfermedad causada por el hongo Pseudocercospora fijiensis que afecta las hojas de las plantas y puede reducir el desarrollo y peso de los racimos.

La nueva fase contempla acciones en 310 hectáreas identificadas como zonas de alto riesgo en los municipios de Cihuatlán y Tomatlán, dos puntos de la Costa Sur donde se concentra una parte importante de la actividad platanera.

Para los productores de estas regiones, la intervención busca contener la presencia del hongo y evitar que continúe afectando las plantas. El trabajo también representa una acción preventiva para proteger la producción y reducir los riesgos que una enfermedad de este tipo puede generar en los cultivos.

En Cihuatlán, la atención se concentrará en 110 hectáreas ubicadas en el poblado de El Rebalse. En Tomatlán serán 200 hectáreas distribuidas entre La Cumbre y La Pintada.

La estrategia contempla una inversión de 930 mil pesos para la adquisición de 7 mil 500 kilogramos de fungicida. El producto será aplicado mediante drones de ASICA Jalisco, una herramienta que forma parte de las acciones de modernización que la dependencia ha incorporado para atender problemas fitosanitarios en el campo. La Agencia cuenta con tecnología de este tipo para optimizar la aplicación de insumos y reducir riesgos para los productores durante las labores de atención.

Las aplicaciones comenzarán este 14 de septiembre y se realizarán en nueve ocasiones en cada municipio. El calendario de trabajos contempla que las acciones concluyan durante la primera quincena de enero de 2027.

Esto significa que la estrategia no se limita a una intervención puntual. El tratamiento se desarrollará durante varios meses y tendrá aplicaciones programadas en las zonas identificadas como prioritarias.

De manera directa, la Fase II beneficiará a 73 productores ubicados en las áreas consideradas de alto riesgo. De manera indirecta, el alcance llegará a otros 330 productores que forman parte de la zona productora de plátano.

Para entender por qué estas acciones son importantes, hay que mirar lo que ocurre con la planta cuando aparece la Sigatoka Negra.

El hongo afecta las hojas del plátano. Cuando el daño avanza, disminuye la capacidad de la planta para realizar la fotosíntesis, un proceso indispensable para generar la energía que necesita para crecer y desarrollar sus frutos.

El resultado puede verse directamente en los racimos. Una planta afectada tiene dificultades para desarrollar frutos con el tamaño y peso esperados, por lo que los plátanos pueden quedar pequeños y con menor peso.

Por eso, el control de la enfermedad no sólo busca proteger las hojas de las plantas en el momento actual, sino mantener las condiciones necesarias para que el cultivo pueda completar adecuadamente su desarrollo.

La nueva intervención forma parte de una estrategia sanitaria que Jalisco comenzó a reforzar desde 2025 en la Costa Sur. En febrero de ese año, SADER Jalisco, ASICA, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y organizaciones de productores formalizaron un plan integral para atender la Sigatoka Negra del plátano en Cihuatlán y Tomatlán.

Ese plan incluyó capacitación, diagnóstico, supervisión y acciones de manejo integral, además de recursos destinados a la adquisición de fungicidas. En diciembre de 2025, ASICA informó que las acciones realizadas durante ese año habían permitido reducir 40 por ciento los niveles de infestación de la enfermedad y otras plagas atendidas dentro del programa.

La experiencia previa permite entender que el combate a la Sigatoka Negra requiere continuidad. No se trata únicamente de aplicar un producto sobre las plantas, sino de mantener vigilancia, diagnóstico y seguimiento para identificar las zonas donde existe mayor riesgo y actuar antes de que el problema alcance una mayor superficie.

Para los productores incluidos en esta segunda fase, uno de los principales aspectos a tomar en cuenta es el calendario de aplicación. Las labores se realizarán directamente mediante los equipos de ASICA Jalisco, por lo que será importante mantenerse atentos a las indicaciones relacionadas con los trabajos en cada zona.

La utilización de drones también cambia la manera en que se realizan algunas de estas labores en el campo. La tecnología permite realizar aplicaciones sobre superficies determinadas y forma parte de una estrategia que busca hacer más eficientes los recursos destinados al control de plagas y enfermedades.

Cihuatlán y Tomatlán ya cuentan con antecedentes de trabajo conjunto entre autoridades, especialistas y productores para atender problemas fitosanitarios. La estrategia iniciada en 2025 incluyó recorridos en campo y asesorías técnicas, además de acciones de capacitación para que los productores pudieran identificar y manejar la enfermedad.

En ese sentido, la Fase II representa la continuidad de un esfuerzo que busca mantener bajo vigilancia una enfermedad que puede afectar directamente la productividad de los cultivos.

Para los consumidores, el problema puede parecer lejano porque ocurre en las parcelas donde se produce el alimento. Sin embargo, proteger los cultivos es una parte fundamental de la cadena que permite que los productos del campo lleguen al mercado en condiciones adecuadas.

Para los productores de plátano de la Costa Sur, en cambio, el seguimiento es mucho más directo: una planta con hojas dañadas puede tener menor capacidad para desarrollar su racimo y, por consecuencia, afectar el rendimiento de la parcela.

Por ello, durante los próximos meses la atención estará puesta en las 310 hectáreas seleccionadas como zonas de alto riesgo. El objetivo de la intervención es contener la Sigatoka Negra, proteger las plantas y reducir las posibilidades de que el hongo continúe afectando la producción de plátano en Cihuatlán y Tomatlán.


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