La SICT destina 140.6 millones de pesos a cuatro caminos que sumarán 18.5 kilómetros de nueva infraestructura en 2026.
En la zona norte de Jalisco, donde las distancias y las condiciones del territorio pueden representar un reto cotidiano para las comunidades, la construcción de caminos artesanales busca mejorar la conectividad y, al mismo tiempo, generar oportunidades de empleo para quienes viven en la región.
Este año, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), continúa con la construcción de cuatro caminos artesanales en el municipio de Mezquitic, como parte de las acciones destinadas a fortalecer la infraestructura de las comunidades wixaritari.
Para estas obras se contempla una inversión de 140.6 millones de pesos, mientras que la meta para 2026 es construir 18.5 kilómetros de caminos. Los trabajos se realizan con la participación de mujeres y hombres de las propias localidades donde se desarrolla el proyecto, quienes reciben una remuneración económica por su trabajo.
De esta manera, la obra carretera tiene un doble propósito: mejorar las condiciones de conectividad de las comunidades y permitir que parte de los recursos destinados a los trabajos permanezcan en la propia región mediante la contratación de mano de obra local.
Los cuatro caminos que forman parte de este proyecto son Tezompa-Nueva Colonia; Cerro de la Puerta-Santa Catarina Cuescomatitlán; Crucero del Pescado-Ocota de la Sierra, y El Bajío de las Gallinas-San Sebastián Teponahuaxtlán.
La SICT señala que los trabajos buscan contribuir a mejorar las condiciones de vida de quienes habitan en localidades apartadas de la zona norte de Jalisco, particularmente mediante una infraestructura que permita fortalecer la comunicación entre comunidades.
El proyecto también da continuidad a los trabajos realizados durante el año pasado. En 2025 fueron construidos 20.5 kilómetros de caminos artesanales en Mezquitic, por lo que la infraestructura desarrollada mediante este esquema se mantiene como una de las acciones para atender las necesidades de conectividad de la región.
Más allá de los kilómetros construidos, el modelo de caminos artesanales contempla la participación directa de las comunidades. Esto significa que las personas que viven en las localidades donde se realizan las obras pueden incorporarse a los trabajos y recibir un ingreso por su participación.
Para las familias de la región, la posibilidad de contar con caminos en mejores condiciones puede representar una diferencia en sus desplazamientos cotidianos y en la comunicación entre localidades. Al mismo tiempo, la contratación de trabajadores de las propias comunidades convierte la construcción en una actividad que también genera ingresos mientras se desarrolla la infraestructura.
El programa de Caminos Artesanales forma parte de una estrategia federal para mejorar la conectividad terrestre de comunidades indígenas y localidades históricamente apartadas. La SICT ha señalado que la participación de las comunidades es uno de los elementos centrales de este modelo de infraestructura, junto con la generación de empleos locales.
En Jalisco, el municipio de Mezquitic concentra buena parte de estas acciones dirigidas a la zona norte del estado. Los caminos contemplados este año permitirán avanzar en la conexión de localidades como Nueva Colonia, Santa Catarina Cuescomatitlán, Ocota de la Sierra y San Sebastián Teponahuaxtlán.
La importancia de estas obras no se limita al traslado por carretera. Una mejor conexión entre comunidades puede facilitar el movimiento de personas, productos y servicios, además de fortalecer los vínculos entre localidades que se encuentran alejadas entre sí.
La SICT, a través del Centro SICT Jalisco, refrendó su compromiso de continuar apoyando a habitantes de localidades apartadas y de escasos recursos mediante infraestructura que contribuya al bienestar de las comunidades.
Así, los caminos artesanales que actualmente se construyen en Mezquitic representan una inversión en infraestructura, pero también un esquema de trabajo en el que las propias comunidades participan en la transformación de su territorio.
Con los 18.5 kilómetros previstos para 2026, que se suman a los 20.5 kilómetros construidos durante 2025, el proyecto mantiene el objetivo de ampliar la conectividad de la zona norte de Jalisco mediante obras en las que la población local no sólo será beneficiaria, sino también parte activa de su construcción.