La técnica permite sustituir la válvula aórtica mediante una apertura menor del esternón y busca facilitar la recuperación.
Una incisión de apenas 8 a 10 centímetros puede hacer una diferencia importante cuando se trata de una cirugía del corazón. Eso fue lo que ocurrió en el Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) del ISSSTE en Tlajomulco de Zúñiga, donde especialistas realizaron la implantación de una prótesis valvular aórtica mediante una técnica de mínima invasión conocida como miniesternotomía.
El procedimiento se realizó el pasado 20 de agosto a una derechohabiente de 70 años y, de acuerdo con el ISSSTE, permitió intervenir la válvula aórtica sin abrir completamente el esternón. La institución informó que se trata de la primera autorización nacional en el sector público para utilizar esta válvula mediante la técnica de miniesternotomía.
Para entender por qué este procedimiento puede ser relevante, primero hay que saber qué hace la válvula aórtica. El corazón tiene cuatro válvulas que ayudan a mantener el flujo de sangre en la dirección correcta. La aórtica se encuentra entre el ventrículo izquierdo y la aorta, la principal arteria que lleva sangre al resto del organismo.
Cuando esta válvula se estrecha, la sangre tiene más dificultad para salir del corazón. Esta enfermedad se conoce como estenosis aórtica. En algunos pacientes puede avanzar durante años sin síntomas evidentes, pero cuando la obstrucción se vuelve importante pueden aparecer falta de aire, dolor u opresión en el pecho, cansancio, mareos o desmayos.
No todas las personas con una alteración de la válvula necesitan una cirugía de inmediato. La decisión depende de la gravedad de la enfermedad, los síntomas, el funcionamiento del corazón y las características particulares de cada paciente. Para determinarlo, los especialistas pueden recurrir, entre otros estudios, a un ecocardiograma, que permite observar el corazón y valorar el funcionamiento de sus válvulas.
Cuando es necesario sustituir una válvula aórtica existen diferentes alternativas. Una de ellas es la cirugía convencional de reemplazo valvular; otra es el implante valvular aórtico transcatéter, conocido como TAVI o TAVR, que utiliza un catéter para colocar una nueva válvula. La opción adecuada depende de factores como la edad, el estado general de salud, el riesgo quirúrgico y las características de cada caso.
El procedimiento realizado en Tlajomulco corresponde a otra alternativa dentro de la cirugía cardiaca: el reemplazo quirúrgico mediante una apertura menor del esternón.
En una esternotomía convencional se realiza una apertura completa del esternón para permitir el acceso al corazón. En cambio, la miniesternotomía utiliza una incisión de aproximadamente 8 a 10 centímetros en la parte superior o inferior del esternón, según explicó el cardiólogo responsable de la intervención, Oscar Alonso Flores Flores.
El objetivo de reducir la apertura es disminuir el impacto físico de la cirugía. Según el ISSSTE, en este caso la técnica permitió reducir el sangrado y las molestias posteriores, además de favorecer una recuperación más rápida y disminuir los días de estancia hospitalaria.
La prótesis utilizada fue una válvula aórtica Perceval, que tiene además una característica particular: se fija sin recurrir a los hilos tradicionales utilizados en otros reemplazos valvulares, de acuerdo con la información proporcionada por el hospital.
En la operación también participó la cirujana cardiotorácica María del Sol García, adscrita al Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” del ISSSTE. El hospital destacó su participación como una oportunidad de intercambio de conocimientos con el equipo de cirugía cardiotorácica de Tlajomulco.
Para el paciente, una de las preguntas más importantes después de una intervención de este tipo es precisamente cuánto tiempo tomará volver a sus actividades. La recuperación depende de cada persona, del tipo de procedimiento, de su estado de salud y de la evolución posterior. Por eso, aunque las técnicas mínimamente invasivas pueden reducir algunas molestias y facilitar la recuperación, no significa que una cirugía de corazón sea un procedimiento menor.
De hecho, incluso después de un reemplazo de válvula, es necesario mantener seguimiento médico para vigilar el funcionamiento de la prótesis y la salud cardiovascular.
El caso del HRAE de Tlajomulco también forma parte de una serie de procedimientos cardiovasculares de alta especialidad que el hospital ha incorporado durante su primer año de funcionamiento. En junio, el mismo nosocomio informó sobre la realización de su primer implante valvular aórtico transcatéter, un procedimiento diferente que permite colocar una válvula mediante un catéter y sin abrir el pecho con una esternotomía convencional.
Esto significa que para los derechohabientes del ISSSTE en Jalisco existen actualmente distintas alternativas de alta especialidad para atender enfermedades cardiovasculares, aunque la indicación de cada procedimiento debe determinarla el equipo médico después de valorar al paciente.
Para la población en general, la principal enseñanza no está únicamente en la tecnología utilizada durante esta cirugía. También está en reconocer que algunos problemas de las válvulas cardíacas pueden permanecer sin síntomas durante mucho tiempo. Si una persona presenta falta de aire que antes no tenía, cansancio inusual al realizar actividades, dolor u opresión en el pecho, mareos, desmayos o palpitaciones, es importante buscar valoración médica, particularmente cuando los síntomas son nuevos o están empeorando.
El dolor intenso o repentino en el pecho requiere atención de emergencia y no debe esperar a una consulta ordinaria.
La intervención realizada en Tlajomulco muestra así cómo la cirugía cardiaca continúa buscando alternativas para hacer procedimientos complejos con accesos cada vez menos invasivos. En este caso, una apertura de 8 a 10 centímetros permitió a los especialistas llegar hasta el corazón y colocar una nueva válvula aórtica, con la expectativa de reducir parte de las molestias asociadas con una apertura completa del esternón.
Para la paciente de 70 años significó una nueva oportunidad para continuar su recuperación; para el hospital, la incorporación de una técnica que amplía sus capacidades de atención cardiovascular; y para Jalisco, otro procedimiento de alta especialidad realizado dentro de la red pública de salud.