El encuentro organizado por la UdeG reunió a más de 5 mil personas de 19 países para analizar los desafíos urbanos de América Latina.
Hábitat LATAM Guadalajara 2026 concluyó con un llamado a pasar del diálogo a la acción y convertir el conocimiento generado durante el encuentro en políticas públicas capaces de mejorar la vida cotidiana en las ciudades.
Organizado por la Universidad de Guadalajara (UdeG), el encuentro reunió durante dos días a representantes de gobiernos, organismos internacionales, academia, sector productivo, sociedad civil y estudiantes para discutir problemas que comparten las ciudades de América Latina, desde el acceso a la vivienda hasta la planeación urbana, la movilidad y las brechas entre las decisiones institucionales y las necesidades de las comunidades.
Durante la ceremonia de clausura, realizada en el Paraninfo Enrique Díaz de León, Sergio Roldán Gutiérrez, director general de City Science Lab de la UdeG y de Hábitat LATAM Guadalajara 2026, informó que más de 5 mil personas participaron en las actividades, con representantes de 12 países de América Latina y el Caribe y siete países del resto del mundo, además de agencias de la Organización de las Naciones Unidas.
El encuentro buscó salir de los espacios tradicionales de discusión y llevar parte de la conversación a distintos puntos de Guadalajara, entre ellos la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco y el Hospicio Cabañas.
“Hábitat LATAM nunca se cierra porque es un proyecto que investiga el proceso con las ciudades en el resto del continente”, señaló Roldán Gutiérrez.
Uno de los principales resultados fueron las 11 mesas de trabajo, en las que participaron 11 ciudades para abordar problemáticas urbanas específicas. Los resultados quedaron disponibles en repositorios abiertos para facilitar su consulta y seguimiento.
Para Fernanda Lonardoni, representante subregional de ONU-Hábitat para México, Cuba y Centroamérica, uno de los valores del encuentro fue reconocer que las ciudades no tienen todos sus problemas resueltos y que las soluciones deben partir de escuchar con mayor atención a quienes viven las consecuencias de las decisiones públicas.
“No salimos con todo resuelto. Está bien. Salimos con mejores preguntas”, expresó.
La representante de ONU-Hábitat destacó también la participación de 200 estudiantes de distintas universidades de Jalisco. Los jóvenes analizaron 16 temas y elaboraron 14 hojas de trabajo, de las cuales siete se transformaron en resoluciones.
La participación estudiantil fue uno de los elementos que buscó ampliar la discusión más allá de especialistas y funcionarios, al incorporar a quienes enfrentarán en los próximos años los efectos de las decisiones que hoy se toman sobre las ciudades.
Luis Gustavo Padilla Montes, coordinador general de Vinculación de la UdeG y director de la Exposición Hábitat LATAM Guadalajara 2026, destacó que el encuentro permitió establecer vínculos entre universidad, Gobierno, sector productivo y sociedad civil.
La exposición complementó las discusiones académicas con tecnologías, materiales, prototipos, modelos de gestión y experiencias comunitarias. De esta manera, las propuestas pudieron mostrarse en aplicaciones concretas y no quedarse únicamente en el terreno de las ideas.
Héctor García Curiel, director de la Convención Hábitat LATAM Guadalajara 2026, consideró que buena parte de los problemas que enfrenta una ciudad latinoamericana también están presentes, con diferentes dimensiones, en otras urbes de la región.
La intención, explicó, es que el encuentro se consolide como un espacio permanente para analizar estos desafíos y que las discusiones puedan traducirse en políticas públicas.
Durante el encuentro también se anunciaron las cátedras Carlos Moreno y Kent Larson, que estarán relacionadas con la investigación y el análisis de asuntos urbanos.
Uno de los temas centrales fue el acceso a la vivienda. En este ámbito, Enrique Cal, presidente de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM), presentó un modelo que durante más de cinco décadas ha permitido a miles de familias uruguayas acceder a vivienda mediante organización colectiva, autogestión y trabajo comunitario.
La experiencia uruguaya parte de tres elementos: un marco jurídico que favorece el cooperativismo, financiamiento estatal y acceso a la tierra.
FUCVAM agrupa actualmente a alrededor de 750 cooperativas. En este modelo, las familias participan en la construcción de sus viviendas mediante horas de trabajo, mientras el Estado financia aspectos como la adquisición de terrenos, materiales y asesoría técnica.
Una diferencia importante frente a los esquemas tradicionales de propiedad es el carácter colectivo de las viviendas. Los integrantes de las cooperativas no pueden venderlas individualmente, con lo que se busca reducir la posibilidad de que sean utilizadas como instrumentos de especulación inmobiliaria.
“Para nosotros la consigna de que la vivienda es un derecho y no una mercancía la hacemos realidad”, sostuvo Cal.
La ayuda mutua es otro de los pilares del sistema. Durante la construcción, cada familia aporta entre 21 y 25 horas semanales de trabajo. Las decisiones, además, se toman mediante asambleas y los propios integrantes participan en la administración de los recursos.
El modelo enfrenta, sin embargo, retos importantes. Cal señaló que uno de ellos es recuperar el sentido de comunidad ante el crecimiento del individualismo y ampliar estas alternativas hacia sectores que viven condiciones de mayor vulnerabilidad.
FUCVAM trabaja actualmente en experiencias piloto con personas privadas de la libertad, integrantes de la comunidad LGTBQ, personas que han vivido en situación de calle y familias que han ocupado espacios para poder acceder a un lugar donde vivir.
La discusión sobre vivienda mostró así una de las principales preguntas que dejó Hábitat LATAM: cómo lograr que las ciudades crezcan sin que el acceso a una vivienda digna, a servicios y a espacios públicos dependa exclusivamente de la capacidad económica de cada persona.
El encuentro cerró también con la premiación de un concurso fotográfico que recibió alrededor de 800 imágenes. De ellas, 20 llegaron a la etapa final. El primer lugar fue para Víctor Hugo Casillas; el segundo, para Angélica Villalpando, y el tercero, para Itzel Atzhiri Michel.
Más allá de las cifras de participación, el reto que queda después de Hábitat LATAM será dar seguimiento a las propuestas construidas durante las mesas de trabajo y encontrar mecanismos para que estas discusiones tengan impacto en las decisiones públicas.
La pregunta, por tanto, ya no es solamente cómo imaginar las ciudades del futuro, sino cómo convertir desde ahora las ideas, experiencias y acuerdos en acciones que puedan sentirse en las calles, los barrios y los hogares.