El Gobierno federal prevé invertir 1.33 billones de pesos en infraestructura entre 2026 y 2030, con obras carreteras, ferroviarias y aeroportuarias.
El Gobierno de México prepara un ambicioso programa de infraestructura para los próximos años, con una inversión estimada de 1.33 billones de pesos que contempla carreteras, puentes, vías férreas y aeropuertos en distintas regiones del País.
Durante el foro “Inversión en Infraestructura como Detonador de Crecimiento: Oportunidades del Plan México”, organizado por el Consejo Coordinador Empresarial, el Secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Esteva Medina, explicó que estas obras forman parte del Plan de Inversión para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, anunciado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El programa plantea que hacia 2030 México haya construido y modernizado 5 mil 483 kilómetros de carreteras y autopistas, además de concluir 619 puentes y distribuidores viales.
A esto se sumarán 3 mil kilómetros de nuevas vías férreas y trabajos de modernización y ampliación en 62 aeropuertos.
Según Esteva Medina, el conjunto de proyectos podría generar cerca de cuatro millones de empleos, entre directos e indirectos, además de mejorar la conectividad y reducir costos de transporte para empresas y población.
Uno de los principales componentes será la infraestructura carretera. Para 2026 se contemplan 145 mil millones de pesos para infraestructura carretera y otros 100 mil millones bajo esquemas de inversión mixta destinados a autopistas.
La meta para este año es construir 802 kilómetros por parte de la SICT y 841 kilómetros mediante proyectos de Banobras.
Pero una parte importante del presupuesto estará destinada a algo menos visible, aunque fundamental para quienes utilizan las carreteras todos los días: su conservación.
El Gobierno federal prevé destinar 50 mil millones de pesos a trabajos de conservación periódica y rutinaria en los más de 43 mil kilómetros de carreteras federales.
De ese total, aproximadamente 15 mil 800 kilómetros serán intervenidos mediante conservación periódica, principalmente trabajos de repavimentación. De acuerdo con Esteva Medina, se trata de una intervención de una magnitud que no se había realizado en varias décadas durante un solo año.
Para los automovilistas, transportistas y empresas que utilizan las carreteras federales, este componente puede traducirse en mejores condiciones de circulación, aunque también será importante dar seguimiento a los tiempos de ejecución, cierres parciales y afectaciones que puedan generar las obras.
El plan también contempla la modernización de 2 mil 246 kilómetros correspondientes a 10 Ejes Prioritarios. De estos proyectos, dos ya fueron concluidos, siete se encuentran en proceso y uno comenzará en septiembre.
A la infraestructura carretera se sumarán 21 puentes y distribuidores viales estratégicos, destinados a mejorar la movilidad y conectividad en distintos puntos del País.
Otro componente del programa son los caminos artesanales. Después de concluir 135 durante 2025, la meta para este año es construir 388 caminos junto con las comunidades, con una extensión acumulada de alrededor de 900 kilómetros.
El ferrocarril representa otro de los grandes rubros de inversión. Para el periodo 2025-2030 se contemplan 586 mil millones de pesos para infraestructura ferroviaria, de los cuales 105 mil millones serán ejercidos durante 2026.
El programa incluye tanto trenes de pasajeros como de carga, con el objetivo de mejorar la conexión entre regiones, puertos y centros productivos, además de reducir costos logísticos.
En materia aeroportuaria, la inversión bajo esquemas mixtos alcanzará 136 mil millones de pesos. Entre los proyectos anunciados se encuentran la modernización de terminales y la construcción de nuevos aeropuertos en Tepic y Puerto Escondido.
También se contempla la instalación de tres nuevos radares operados por Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM).
Para Jalisco, el anuncio resulta relevante por la importancia que tiene la Entidad dentro de las redes carreteras, ferroviarias y logísticas del Occidente de México. El Estado concentra conexiones estratégicas hacia el Bajío, el Pacífico y la frontera norte, además de contar con infraestructura aeroportuaria y corredores utilizados para el traslado de mercancías.
Cualquier ampliación o modernización de estas redes puede tener efectos sobre los tiempos de traslado, el movimiento de mercancías, la actividad industrial y comercial y la conexión de las comunidades con los principales centros urbanos.
Sin embargo, el tamaño de la inversión también plantea un reto: convertir los recursos anunciados en obras terminadas, funcionales y seguras.
El propio Secretario de Infraestructura reconoció que la seguridad carretera es uno de los principales desafíos. “Una carretera no es competitiva si no es segura”, señaló ante representantes empresariales.
Como parte de las acciones anunciadas para atender este problema, la SICT informó que se han cerrado 806 accesos irregulares, se han realizado mil 60 operativos y se han desarrollado más de 495 mesas de trabajo con representantes del autotransporte federal.
El Gobierno federal sostiene que los índices de inseguridad en las carreteras muestran una tendencia a la baja y que la coordinación con el sector privado y el Gabinete de Seguridad continuará.
Para los ciudadanos, el impacto de este plan no se limitará a las grandes obras que aparezcan en los anuncios oficiales. También podrá sentirse en algo tan cotidiano como el estado de una carretera, el tiempo necesario para trasladarse entre ciudades, el costo de transportar productos o la posibilidad de acceder con mayor facilidad a otras regiones.
El reto será que las inversiones lleguen a tiempo, que las obras cumplan con los estándares previstos y que los beneficios alcancen tanto a los grandes corredores económicos como a las comunidades que durante años han enfrentado problemas de conectividad.
Con una inversión anunciada de 1.33 billones de pesos y proyectos que abarcan prácticamente todos los sistemas de transporte, el Gobierno federal apuesta por utilizar la infraestructura como uno de los motores de crecimiento económico de México.
Ahora comenzará la etapa que permitirá medir el verdadero alcance de la promesa: pasar de las cifras anunciadas a kilómetros construidos, carreteras conservadas, trenes funcionando, aeropuertos modernizados y comunidades mejor conectadas.