La noche le perteneció a la Albiceleste. Cuando las luces del estadio iluminaron el césped y el balón comenzó a rodar, Argentina dejó claro por qué llegó a la Copa del Mundo 2026 como la selección campeona y una de las principales candidatas al título. Con autoridad, paciencia y momentos de brillantez, derrotó 3-0 a Argelia en un estreno que ilusiona a su afición y envía un mensaje al resto de los aspirantes.
No fue únicamente una victoria. Fue una declaración de intenciones.
Desde el silbatazo inicial, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni monopolizó la posesión del balón. Argentina movió la pelota de un lado a otro con la tranquilidad de quien sabe esperar el momento exacto para atacar. Argelia resistió durante varios minutos con orden defensivo, pero poco a poco comenzó a ceder terreno ante la presión constante de los sudamericanos.
La paciencia terminó dando frutos. La circulación rápida del balón abrió espacios y Argentina encontró el camino hacia el gol para comenzar a construir una victoria que nunca estuvo realmente en peligro. Una vez con la ventaja, la campeona del mundo jugó con confianza, administró el ritmo del encuentro y castigó cada descuido de su rival hasta sellar un contundente 3-0.
La actuación colectiva dejó buenas sensaciones. El mediocampo controló el partido, la defensa prácticamente no concedió oportunidades y el ataque volvió a mostrar esa capacidad para aparecer en los momentos importantes. Más allá del marcador, el funcionamiento fue quizá la mejor noticia para una selección que busca defender la corona conquistada en Catar.
Con este triunfo, Argentina toma el liderato provisional del Grupo J y afrontará con mayor tranquilidad su siguiente compromiso frente a Austria, un duelo que podría acercarla de forma importante a la clasificación para la fase de eliminación directa.
Mientras tanto, otra de las favoritas también cumplió con los pronósticos. Francia derrotó 3-1 a Senegal en un partido mucho más complicado de lo que refleja el marcador final.
Durante la primera mitad, los africanos plantaron cara y generaron varias aproximaciones que hicieron trabajar a la defensa francesa. Sin embargo, la calidad individual terminó inclinando la balanza.
Kylian Mbappé volvió a convertirse en el protagonista. El delantero marcó dos goles y además alcanzó un registro histórico al convertirse en el máximo goleador de la historia de la selección francesa, superando la marca de Olivier Giroud.
En otro de los encuentros de la jornada, Noruega inició su participación mundialista con una convincente victoria de 4-1 sobre Irak.
La gran figura fue Erling Haaland, quien encabezó el poder ofensivo de los escandinavos y confirmó que llega al torneo en un extraordinario momento de forma. Noruega mostró un futbol dinámico, vertical y efectivo que la coloca como una de las selecciones a seguir en el Grupo I.
La actividad del día concluyó con el triunfo parcial de Austria sobre Jordania en un encuentro correspondiente al Grupo J, un resultado que mantiene muy cerrada la lucha por los primeros puestos de ese sector mientras el partido continúa en desarrollo.
La jornada dejó una constante entre las principales candidatas al título: ninguna quiso ceder terreno desde su debut.
Francia respondió con la contundencia de Mbappé. Noruega exhibió el poder goleador de Haaland. Pero fue Argentina la que terminó robándose los reflectores.
La campeona vigente no sólo sumó sus primeros tres puntos; transmitió la sensación de ser un equipo maduro, equilibrado y preparado para soportar la enorme presión que implica defender un campeonato mundial.
En un torneo tan corto, comenzar con una actuación sólida suele marcar el rumbo. La Albiceleste dio ese primer paso con personalidad y recordó que, mientras conserve este nivel futbolístico, seguirá siendo el rival que todos querrán evitar en las rondas definitivas.
La Copa del Mundo apenas comienza, pero Argentina ya dejó claro que no llegó únicamente para participar. Llegó para defender su corona.