“Fenómeno vital” reúne la obra de cinco artistas que defendieron la autenticidad y la libertad creativa.
El arte jalisciense tiene una historia que también se cuenta desde la libertad, la experimentación y el deseo de romper con las formas establecidas. Esa mirada llega al Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara con “Fenómeno vital”, una exposición que reúne la obra de Jorge Alzaga, Alejandro Colunga, Pepín Hernández, Ramiro Torreblanca y Luis Valsoto.
La muestra, curada por Tailen Corona Ojeda, propone un recorrido por el trabajo de un grupo de artistas vinculados con el vitalismo jalisciense, una corriente que apostó por la autenticidad y por la posibilidad de construir una trayectoria propia, lejos de las escuelas y los dogmas que podían limitar la creación.
“Fenómeno vital” podrá visitarse del 21 de agosto al 15 de noviembre de 2026 en la sala 1 de la planta baja del Musa, por lo que representa una oportunidad para acercarse a una parte de la historia del arte de Jalisco a través de obras provenientes de colecciones públicas y privadas.
La exposición fue posible gracias a piezas de las colecciones Pueblo de Jalisco, el Museo Cabañas y el propio Musa, además del respaldo de la University of Guadalajara Foundation | USA Legado Grodman, cuyo apoyo permitió concretar un proyecto que tomó varios años de trabajo.
Para Moisés Schiaffino, director del Musa, reunir a estos artistas permite recuperar una parte fundamental de la historia artística de Jalisco.
“Los artistas reunidos en esta exposición son el testimonio vivo del arte en Jalisco”, señaló, al destacar que el trabajo de los vitalistas contribuye a la misión del museo de preservar y volver a vivir la historia de los creadores más importantes del Estado.
La curadora Tailen Corona Ojeda explicó que las colecciones de arte son fundamentales para recuperar episodios de la historia cultural que, en ocasiones, quedan fuera de los relatos dominantes.
A partir de las obras reunidas, la exposición busca mostrar cómo se fue construyendo una identidad artística propia en Jalisco y cómo algunos creadores rompieron con las tendencias academicistas y con el centralismo que durante años concentró buena parte de la atención artística en otras regiones del país.
El resultado es una exposición en la que conviven el arte figurativo, las abstracciones, las texturas y una amplia variedad de matices y colores. Más que seguir una fórmula, los artistas exploraron diferentes caminos para expresar su relación con el mundo y con su propio tiempo.
Esa libertad es uno de los elementos que permiten acercarse a la propuesta vitalista. En lugar de perseguir una obra perfecta o definitiva, sus integrantes defendieron la creación como un proceso abierto, relacionado con la experiencia de vivir.
Pepín Hernández, uno de los artistas que forman parte de la muestra, recordó que una de las ideas centrales del Manifiesto vitalista, elaborado a finales de la década de 1970, era considerar que cada espectador podía ser también un artista en potencia.
La propuesta invitaba a los creadores a desarrollar su propio camino y a evitar quedar atrapados en escuelas, etiquetas o dogmas.
Para Hernández, esa libertad era necesaria para mantener viva la creatividad. El objetivo no era establecer una nueva receta artística, sino permitir que cada creador encontrara una voz propia.
La exposición puede entenderse, así, como una invitación a mirar el arte no solamente como un conjunto de piezas terminadas, sino como el resultado de una vida en constante movimiento.
“Vivir es una obra en proceso”, reflexionó Hernández, una idea que resume buena parte del espíritu de la muestra: la creación no tiene por qué considerarse terminada, pues permanece abierta a nuevas lecturas, interpretaciones y transformaciones.
Para los visitantes, esto significa que “Fenómeno vital” puede recorrerse sin la necesidad de conocer previamente la historia del vitalismo o de ser especialistas en arte. Las obras permiten acercarse a través de las formas, los colores, las texturas y las historias que cada pieza propone.
Para los lectores de Minerva Multimedios, además, la exposición ofrece la posibilidad de descubrir una parte de la identidad cultural de Jalisco desde una perspectiva que no siempre ocupa los espacios principales de la historia del arte mexicano.
El trabajo de estos cinco artistas permite observar cómo, desde Guadalajara y otros espacios de la Entidad, se desarrollaron propuestas que buscaron dialogar con su tiempo sin someterse necesariamente a las tendencias dominantes.
En ese sentido, “Fenómeno vital” no sólo reúne pinturas y obras plásticas. También recupera una conversación sobre la libertad creativa y sobre la importancia de que los artistas puedan construir su propio lenguaje.
La exposición estará abierta al público hasta el 15 de noviembre de 2026, por lo que durante las próximas semanas los visitantes podrán acercarse al Musa para conocer esta selección del vitalismo jalisciense y descubrir las distintas maneras en que sus protagonistas entendieron el arte, la vida y la creación.