Parte 3 de 3
El panorama de la salud en Jalisco muestra que las enfermedades infecciosas siguen ocupando los primeros lugares en las consultas médicas, mientras que los padecimientos crónicos continúan siendo los principales responsables de las defunciones. Esta combinación representa uno de los mayores desafíos para el sistema sanitario: atender las enfermedades que aparecen todos los días en los consultorios sin descuidar aquellas que cobran más vidas y demandan tratamientos prolongados.
A ello se suma un factor que influirá cada vez más en las próximas décadas: el envejecimiento de la población. Conforme aumenta la esperanza de vida, también lo hace la presencia de enfermedades como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, cáncer y padecimientos cardiovasculares, que requieren atención continua y representan una presión creciente para los servicios de salud.
¿Qué podría ocurrir en 2026?
Ante la ausencia del Anuario de Morbilidad 2025 de la Dirección General de Epidemiología, no es posible calcular tasas oficiales de crecimiento anual ni elaborar un ranking definitivo de las enfermedades más frecuentes. Sin embargo, a partir del comportamiento histórico observado en Jalisco, los boletines epidemiológicos semanales y las tendencias nacionales, es posible realizar una proyección analítica, la cual no constituye una cifra oficial, sino una estimación sustentada en la evolución reciente de las enfermedades.
La evidencia disponible permite anticipar que las infecciones respiratorias agudas continuarán siendo la principal causa de consulta médica durante 2026. Aunque su incidencia suele disminuir durante la primavera y el verano, cada temporada de otoño e invierno registra un incremento asociado con la circulación de virus respiratorios, los cambios de temperatura y la convivencia en espacios cerrados.
Las infecciones intestinales probablemente conservarán el segundo lugar entre los padecimientos más frecuentes. Su comportamiento depende en gran medida de las condiciones sanitarias, el manejo adecuado de alimentos y el acceso al agua potable, además del aumento de las temperaturas durante la temporada de calor.
Las infecciones de vías urinarias también mantendrán una elevada incidencia, especialmente entre las mujeres y personas con enfermedades metabólicas como la diabetes.
En el caso del dengue, el escenario dependerá de la intensidad de las lluvias, la temperatura y la efectividad de las campañas de control del mosquito Aedes aegypti. Si las condiciones climáticas favorecen la reproducción del vector, el número de casos podría mantenerse elevado, especialmente en municipios donde históricamente se han registrado brotes.
La obesidad representa otro de los padecimientos con mayor probabilidad de continuar en ascenso. La Organización Mundial de la Salud y las autoridades sanitarias mexicanas han advertido que el sobrepeso y la obesidad siguen aumentando debido a factores como el consumo de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo y los cambios en los estilos de vida. En consecuencia, también podría incrementarse la incidencia de diabetes mellitus, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica.
Los factores que pueden cambiar el panorama
Toda proyección epidemiológica está sujeta a condiciones que pueden modificar el comportamiento esperado de las enfermedades.
Entre los factores que podrían alterar el escenario previsto para 2026 destacan:
- La aparición de un nuevo virus respiratorio de alta transmisión.
- Un incremento extraordinario en la circulación del virus del dengue.
- Fenómenos meteorológicos extremos que favorezcan enfermedades gastrointestinales o transmitidas por vectores.
- Cambios en las coberturas de vacunación.
- Nuevas estrategias nacionales de prevención y detección oportuna de enfermedades crónicas.
Por ello, las estimaciones presentadas en este reportaje deben entenderse como una aproximación basada en tendencias y no como una predicción definitiva.
La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz
Aunque las cifras muestran cuáles son las enfermedades más frecuentes, también dejan claro que muchas de ellas pueden prevenirse o detectarse oportunamente.
En el caso de las infecciones respiratorias, las autoridades sanitarias recomiendan mantener actualizado el esquema de vacunación, lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto cercano cuando existen síntomas respiratorios y procurar la ventilación de espacios cerrados.
Para reducir las enfermedades gastrointestinales, las recomendaciones incluyen consumir agua potable, lavar y desinfectar frutas y verduras, cocinar adecuadamente los alimentos y mantener medidas de higiene durante su preparación.
La prevención del dengue depende, en buena medida, de la eliminación de recipientes que acumulen agua, la limpieza de patios y azoteas y la colaboración de la población en las campañas de descacharrización.
En cuanto a las enfermedades crónicas, los especialistas insisten en la importancia de mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular, evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, además de acudir periódicamente a revisiones médicas para detectar oportunamente hipertensión, diabetes y alteraciones en el peso corporal.
El reto para el sistema de salud
La información analizada permite identificar un desafío doble para las instituciones de salud.
Por un lado, deben responder cada año a cientos de miles de consultas por enfermedades infecciosas, principalmente respiratorias, intestinales y urinarias, que representan la mayor carga de atención médica.
Por otro, enfrentan el crecimiento sostenido de enfermedades crónicas que requieren tratamientos prolongados, seguimiento permanente y una importante inversión de recursos humanos y financieros.
Los especialistas coinciden en que la transición epidemiológica obliga a fortalecer la atención primaria, impulsar campañas permanentes de prevención y promover estilos de vida saludables desde edades tempranas para reducir el impacto futuro de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.
Un vacío de información que también cuenta una historia
Durante esta investigación surgió un hallazgo que merece destacarse.
Aunque existen boletines epidemiológicos semanales y diversos sistemas de vigilancia, el Anuario de Morbilidad 2025 aún no se encontraba disponible al momento de elaborar este reportaje. Esto impide realizar comparaciones anuales definitivas entre 2024 y 2025 con el mismo nivel de precisión que ofrecen las estadísticas consolidadas.
Lejos de ser un obstáculo, esta circunstancia subraya la importancia de transparentar las limitaciones de los datos disponibles. Un periodismo basado en evidencia no consiste únicamente en presentar cifras, sino también en explicar qué información existe, cuál está pendiente de publicación y qué conclusiones pueden sostenerse con respaldo documental.
Conclusión
La radiografía de la salud en Jalisco muestra un estado que ha dejado atrás la etapa más crítica de la pandemia, pero que enfrenta desafíos igualmente complejos. Las infecciones respiratorias continúan siendo la principal causa de enfermedad; el dengue mantiene su capacidad para generar brotes importantes; y la obesidad, la hipertensión y la diabetes consolidan un escenario en el que las enfermedades crónicas amenazan con convertirse en el mayor desafío para las próximas décadas.
Las cifras demuestran que prevenir sigue siendo más efectivo que curar. Cada vacuna aplicada, cada patio libre de criaderos de mosquitos, cada consulta preventiva y cada cambio en los hábitos alimenticios representan una oportunidad para disminuir la carga de enfermedad y evitar que los padecimientos más frecuentes terminen convirtiéndose en las principales causas de muerte.