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Jalisco prepara un nuevo camino de peregrinación: San Máximo Confesor recorrerá 350 kilómetros

Jalisco prepara una nueva ruta turística que busca unir peregrinación, cultura, naturaleza y desarrollo comunitario a lo largo de aproximadamente 350 kilómetros. Se trata del Camino de Peregrinos de San Máximo Confesor, un recorrido que conectará Guadalajara con San Cristóbal de la Barranca y atravesará 14 municipios del estado.

La iniciativa, que se desarrollará entre 2026 y 2028, toma como referencia el Camino de Santiago, en Galicia, España, pero busca construir una identidad propia alrededor de la tradición religiosa y cultural de Jalisco.

El proyecto contempla que el recorrido sea exclusivamente peatonal y pueda realizarse por etapas, con jornadas de aproximadamente 18 a 22 kilómetros. Para quienes decidan emprenderlo se plantea incorporar información sobre distancias, características del terreno, puntos de atención, centros de salud y sitios de interés, además de opciones de hospedaje, alimentación y orientación.

El trayecto comenzará en Guadalajara y pasará por Cocula, San Martín Hidalgo, Ameca, Ahualulco de Mercado, Teuchitlán, Etzatlán, San Juanito de Escobedo, Magdalena, Tequila, Amatitán, El Arenal, Zapopan y San Cristóbal de la Barranca.

A lo largo del recorrido se contemplan tres grandes paisajes: Los Valles, La Sierra y La Barranca. La propuesta busca que el viaje no se limite a una experiencia religiosa, sino que permita conocer diferentes expresiones culturales, naturales y gastronómicas de las comunidades que forman parte de la ruta.

El punto final será el Monasterio de San Máximo Confesor, en San Cristóbal de la Barranca, considerado uno de los principales puntos espirituales del proyecto.

Para hacer posible esta nueva ruta, la Secretaría de Turismo de Jalisco coordinará acciones con la Diócesis de Guadalajara, los 14 municipios involucrados, la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública, prestadores de servicios y operadores turísticos.

Uno de los objetivos es que la llegada de peregrinos y visitantes pueda traducirse en oportunidades económicas para las comunidades. La estrategia contempla infraestructura, inversión, promoción, profesionalización de prestadores y nuevos productos turísticos.

Los municipios que forman parte del recorrido cuentan actualmente con 533 establecimientos de hospedaje y 26 mil 788 habitaciones. También concentran 2 mil 591 restaurantes, 443 centros nocturnos y bares, 381 tiendas de artesanías y 83 parques acuáticos y balnearios.

La intención es que esa infraestructura pueda integrarse progresivamente a la experiencia de quienes recorran el Camino y que los beneficios económicos del turismo no se concentren únicamente en los principales destinos, sino que puedan distribuirse entre las comunidades por las que atraviesa la ruta.

La cultura también tendrá un papel importante. Entre las expresiones que se busca incorporar está la chirimía, con espacios de enseñanza vinculados con la Escuela de Chirimía de Tonalá en municipios como Ameca, Tequila, El Arenal y Etzatlán.

La apuesta turística, por tanto, no consiste únicamente en crear un sendero para caminar. El proyecto busca construir alrededor de ese trayecto una oferta que permita al visitante conocer la historia, las tradiciones y los paisajes de las distintas regiones.

La referencia principal es el Camino de Santiago, uno de los recorridos de peregrinación más conocidos internacionalmente. En el caso de Jalisco, el proyecto contempla establecer un hermanamiento con Santiago de Compostela para intercambiar experiencias y buscar una mayor proyección internacional.

Michelle Fridman Hirsch, secretaria de Turismo de Jalisco, señaló que esta referencia permitirá llevar infraestructura, inversión, promoción, profesionalización y desarrollo comunitario a diferentes regiones del estado, con la intención de descentralizar los beneficios del turismo.

El proyecto también contempla una alianza con el Arzobispado de Santiago de Compostela, a través de su oficina del Camino Metropolitano, y otra con la Academia Jacobea, con la finalidad de abordar desde una perspectiva académica el fenómeno de la peregrinación y el turismo religioso.

La dimensión espiritual constituye uno de los elementos que darán identidad al recorrido. Javier Magdaleno Cueva, secretario canciller de la Arquidiócesis de Guadalajara, destacó el valor del Monasterio de San Máximo Confesor y explicó que el sitio cuenta con una imitación de la Edícula del Santo Sepulcro de Jerusalén.

De acuerdo con lo señalado durante la presentación del proyecto, este elemento forma parte de la identidad que se pretende construir alrededor del Camino y de su destino final.

Pero antes de que los primeros peregrinos recorran los aproximadamente 350 kilómetros, todavía habrá una etapa de preparación.

El proyecto contempla realizar una prueba de los trayectos para validar las rutas, la atención a los visitantes y las condiciones de seguridad. Después vendrán las etapas de puesta en marcha, promoción y mantenimiento permanente.

Esta fase será importante para comprobar en el terreno que las distancias, servicios, señalización, atención y condiciones de los caminos respondan a las necesidades de quienes realicen el recorrido a pie.

También será necesario que las comunidades participen activamente en la construcción del proyecto. La propuesta contempla precisamente una coordinación entre instituciones públicas, autoridades religiosas, municipios, prestadores de servicios y habitantes de las localidades.

El coordinador general estratégico de Crecimiento y Desarrollo Económico, Mauro Garza Marín, destacó que el proyecto requiere esa coordinación y consideró que el Camino tiene potencial para atraer visitantes nacionales y extranjeros.

La intención es que, con el paso del tiempo, San Máximo Confesor pueda convertirse en un referente turístico y de peregrinación para Jalisco, pero también en una herramienta para generar actividad económica en regiones del estado que buscan ampliar sus alternativas de desarrollo.

El recorrido atravesará territorios muy distintos entre sí, desde zonas de Los Valles hasta espacios serranos y finalmente La Barranca. Esa diversidad será parte de la experiencia para quienes decidan caminar la ruta.

Para los visitantes, la propuesta será la oportunidad de recorrer Jalisco a pie, conocer comunidades, acercarse a sus tradiciones y llegar a un sitio de significado religioso. Para los municipios, representa el reto de prepararse para recibir a quienes lleguen y convertir ese flujo de personas en beneficios que permanezcan en las localidades.

El Camino de San Máximo Confesor todavía está en construcción como producto turístico. Su primera etapa será validar que el recorrido pueda realizarse de manera segura y ordenada. Después llegará el desafío de posicionarlo dentro y fuera de México.

La apuesta es que los cerca de 350 kilómetros no sean solamente una distancia por recorrer, sino un vínculo entre comunidades, paisajes y tradiciones de Jalisco, con la peregrinación como hilo conductor y el desarrollo local como uno de sus principales objetivos.

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