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UdeG apuesta por unir ciencia, ciudad y sociedad para enfrentar los retos urbanos

La Universidad de Guadalajara (UdeG) busca fortalecer una forma de hacer investigación en la que distintas disciplinas trabajen juntas para atender problemas que afectan de manera directa la vida cotidiana, desde la contaminación y la movilidad hasta la conservación de la naturaleza, la vivienda, las desigualdades territoriales y la búsqueda de personas desaparecidas.

Esta capacidad de generar sinergias interdisciplinarias y transectoriales fue uno de los temas centrales del Congreso “Sinergia Científica: El Ecosistema de la Investigación de la UdeG”, realizado del 22 al 24 de septiembre en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco “Juan José Arreola”.

El encuentro fue organizado por la Vicerrectoría Adjunta Académica y de Investigación (VAAI) con el propósito de conectar a investigadoras, investigadores, estudiantes, centros y laboratorios de la Red Universitaria. La UdeG reporta una comunidad científica integrada por 2 mil 381 integrantes del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), además de 438 unidades académicas entre institutos, centros y laboratorios. (

En este escenario, el doctor Eduardo Santana Castellón, director del Museo de Ciencias Ambientales (MCA), planteó que la Universidad cuenta con una capacidad poco común para relacionar áreas de conocimiento que tradicionalmente pueden trabajar por separado.

Su conferencia, “El Museo de Ciencias Ambientales: innovación normativa para transitar hacia sinergias interdisciplinarias y transectoriales”, puso sobre la mesa una idea que resulta especialmente relevante para las ciudades: los problemas urbanos no suelen pertenecer a una sola disciplina.

La contaminación, por ejemplo, puede estudiarse desde las ciencias ambientales, pero también tiene consecuencias en la salud. La movilidad está relacionada con el diseño urbano, pero también con la calidad del aire, el acceso a servicios y las desigualdades entre territorios. La vivienda puede analizarse desde la arquitectura, pero también desde las ciencias sociales, la salud y el medio ambiente.

Un diagnóstico realizado en 2024 con la Vicerrectoría Ejecutiva identificó la amplitud de estas capacidades dentro de la propia Universidad. En ciencias de la ciudad participan seis centros universitarios, 12 departamentos y 21 programas; en ciencias ambientales, 10 centros, 66 departamentos y 31 programas; mientras que en ciencias de la salud intervienen 12 centros, 37 departamentos y 24 programas.

Para la UdeG, el reto consiste ahora en conseguir que ese conocimiento no permanezca aislado en cada área, sino que pueda combinarse para atender problemas concretos.

El Museo de Ciencias Ambientales ocupa un lugar particular en esta estrategia. Su creación contempla funciones y atribuciones similares a las de un instituto, además de una orientación para incidir en políticas socioambientales en los ámbitos municipal, estatal y federal.

El museo mantiene colaboraciones con 14 de los 19 centros universitarios de la UdeG y con los 76 planteles de educación media superior del Sistema de Educación Media Superior. También participa en programas y proyectos como IN-Ciudades, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño; CALAS, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades; y el City Science Lab del Centro Universitario de Tlajomulco.

Esta red también se ha extendido hacia el ámbito público. La Universidad ha participado en 15 comisiones e instancias universitarias relacionadas con planes de estudio, evaluación y políticas institucionales, además de 20 plataformas gubernamentales sectoriales.

Uno de los ejemplos mencionados durante el congreso es la restauración forestal del Cerro del Cuatro, donde han participado el Centro Universitario de Tlaquepaque, vecinos, organizaciones civiles, la Comisión Nacional Forestal, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la industria tequilera.

La colaboración también ha permitido participar en procesos relacionados con legislación ambiental. De acuerdo con la información presentada, estas vinculaciones contribuyeron a la promulgación de cinco leyes en Jalisco y Colima relacionadas con áreas naturales protegidas, pago por servicios ambientales y consulta previa a comunidades indígenas en proyectos de infraestructura.

Pero quizá uno de los ejemplos más sensibles de esta manera de hacer ciencia se encuentra en la investigación relacionada con las personas desaparecidas.

El proyecto “Interpretando la naturaleza para encontrar a quienes nos faltan” estudia el fenómeno de la desaparición en América Latina, con trabajos realizados en México y Colombia. La investigación parte de una realidad dolorosa: las familias que buscan a sus seres queridos también generan conocimiento a partir de su experiencia.

Santana Castellón explicó que las madres buscadoras producen una especie de “ciencia ciudadana” construida desde el conocimiento nacido del dolor, por lo que las instituciones públicas necesitan mejorar también la comunicación con los colectivos de búsqueda.

En este proyecto participan instituciones como CentroGeo, la UNAM, la Universidad de Oxford, la Embajada Británica y la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco.

Los trabajos incluyeron cinco campos experimentales, tres de ellos ubicados en instalaciones de la UdeG en Tonalá, Tlajomulco y el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias. En ellos se realizaron experimentos con 77 sitios simulados, algunos con restos de cerdos y otros utilizados como controles.

El proyecto despertó interés internacional y fue difundido en medios como Reuters, Associated Press, BBC Mundo, The Guardian, The Independent, NBC News, Los Angeles Times, WIRED en Español, SBS News, Popular Mechanics, Swissinfo y Le Parisien.

Más allá de los resultados particulares de cada investigación, el planteamiento de la UdeG apunta hacia una pregunta que afecta a cualquier ciudad: ¿cómo conseguir que el conocimiento científico llegue a convertirse en soluciones?

La propuesta presentada durante el Congreso Sinergia Científica incluye una mayor coordinación entre centros universitarios, fondos compartidos, nombramientos conjuntos e incentivos para que investigadores de distintas áreas trabajen en proyectos comunes.

También plantea fortalecer la participación de actores sociales y gubernamentales desde el inicio de las investigaciones.

La idea es sencilla, aunque llevarla a la práctica representa un desafío: una investigación puede adquirir mayor utilidad social cuando las preguntas que intenta responder se construyen junto con las personas que viven el problema y con las instituciones que tienen la responsabilidad de atenderlo.

La sostenibilidad urbana, en ese sentido, no se limita a construir más infraestructura o a conservar áreas verdes. También implica entender cómo viven las personas, cómo se desplazan, dónde existen desigualdades, qué efectos tiene la contaminación sobre la salud y cómo puede utilizarse la ciencia para tomar mejores decisiones.

Con el Congreso Sinergia Científica, la UdeG puso el énfasis precisamente en conectar capacidades que ya existen dentro de su Red Universitaria. El desafío que queda planteado es convertir esas conexiones en proyectos permanentes capaces de responder a problemas que, por su propia naturaleza, no caben dentro de una sola disciplina.

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