España está nuevamente a un partido de conquistar el mundo. La selección española derrotó 2-0 a Francia en la primera semifinal del Mundial FIFA 2026 y consiguió el boleto para disputar la gran final del próximo domingo 19 de julio.
Mikel Oyarzabal, de penalti, y Pedro Porro marcaron los goles de una victoria construida con eficacia, disciplina táctica y una defensa capaz de contener a uno de los ataques más peligrosos del torneo.
El encuentro disputado en Arlington, Texas, enfrentaba a dos de las grandes potencias del futbol europeo. Francia buscaba alcanzar su tercera final mundialista consecutiva, después de ser campeona en 2018 y subcampeona en 2022. España, en cambio, perseguía algo que no conseguía desde Sudáfrica 2010: volver al partido definitivo por la Copa del Mundo.
El primer golpe llegó en la primera mitad. Lamine Yamal se anticipó dentro del área y provocó el penalti que abrió el camino para España. Oyarzabal tomó la responsabilidad y convirtió la pena máxima para colocar el 1-0 al minuto 22
El gol cambió el escenario del partido. Francia tenía la obligación de reaccionar, pero España consiguió reducir los espacios y evitar que el conjunto dirigido por Didier Deschamps desarrollara con comodidad su poderoso juego ofensivo.
La selección francesa tenía talento suficiente para cambiar el encuentro en cualquier momento, pero encontró pocas oportunidades claras. España entendió que una semifinal no siempre se gana desde el brillo: también se gana con paciencia, orden y concentración.
Después del descanso llegó el golpe definitivo.
Al minuto 58, una combinación entre Dani Olmo y Pedro Porro terminó con el lateral español frente al portero Mike Maignan. Porro definió la jugada y colocó el 2-0 que dejó a Francia ante una misión cada vez más complicada.
Francia intentó responder, pero España protegió su ventaja. El equipo de Luis de la Fuente resistió los intentos franceses y mantuvo su portería sin recibir gol hasta el silbatazo final.
La victoria tiene además un significado histórico para el futbol español. Han pasado 16 años desde aquella noche de 2010 en la que España conquistó su primera Copa del Mundo. Ahora, una generación diferente tendrá la oportunidad de buscar la segunda estrella.
El equipo ha llegado hasta aquí después de superar una ruta exigente en las eliminatorias directas. En semifinales encontró probablemente uno de sus mayores desafíos: una Francia que había llegado al encuentro con la posibilidad de disputar su tercera final consecutiva.
España evitó que ocurriera.
La derrota pone fin al sueño francés de recuperar el título mundial. Para Kylian Mbappé y sus compañeros quedará ahora el partido por el tercer lugar, mientras España tendrá algunos días para recuperarse y preparar el encuentro más importante del torneo.
Su rival saldrá de la segunda semifinal entre Inglaterra y Argentina, dos selecciones que buscarán este miércoles el último boleto para la final.
España ya espera.
Lo hace después de una semifinal en la que quizá no necesitó dominar cada minuto ni convertir el encuentro en un espectáculo ofensivo. Necesitó aprovechar sus oportunidades, mantener el orden y resistir cuando el partido lo exigió.
Oyarzabal abrió el camino. Pedro Porro amplió la ventaja. Y todo el equipo se encargó de defenderla.
El próximo domingo, España volverá al escenario que no pisaba desde 2010. Noventa minutos —o quizá más— la separan de una segunda Copa del Mundo.