Las intensas lluvias registradas durante el fin de semana dejaron algo más que calles anegadas en Guadalajara. También evidenciaron un problema que año con año contribuye a agravar las inundaciones: la acumulación de basura y objetos abandonados en la vía pública.
Como parte de las labores de atención posteriores a la tormenta que cayó entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, el Gobierno de Guadalajara retiró alrededor de 80 toneladas de basura, escombro, arrastre y muebles de distintos puntos de la ciudad, especialmente en zonas clave para el desalojo de agua pluvial.
Las acciones fueron realizadas de manera coordinada entre las áreas de Servicios Públicos Municipales y Obras Públicas, con el objetivo de restablecer la circulación vehicular y mantener en funcionamiento la infraestructura que ayuda a reducir el riesgo de inundaciones.
Uno de los puntos prioritarios fue el paso a desnivel de avenida Washington y 8 de Julio, una zona que suele presentar complicaciones durante las tormentas intensas. Ahí, cuadrillas municipales retiraron cerca de 30 toneladas de basura y material arrastrado por la corriente, lo que permitió liberar la vialidad y recuperar las condiciones de seguridad para los automovilistas.
Otro de los frentes de trabajo se concentró en el vaso regulador El Deán, una de las estructuras más importantes para el control de escurrimientos en el sur de Guadalajara. En este sitio, personal de Obras Públicas extrajo alrededor de 50 toneladas de residuos, entre ellos basura orgánica, plásticos, ramas, muebles y otros objetos que obstruían los canales de ingreso del agua.
La limpieza de este tipo de infraestructura resulta fundamental durante la temporada de lluvias, ya que cualquier bloqueo puede reducir su capacidad para almacenar y conducir grandes volúmenes de agua, aumentando el riesgo de inundaciones en colonias cercanas.
Las autoridades municipales destacaron el trabajo realizado por las cuadrillas operativas, que laboraron durante la noche y la madrugada para atender los puntos afectados y disminuir los riesgos para la población.
Sin embargo, el operativo también dejó al descubierto una realidad que preocupa a las autoridades: gran parte de los residuos retirados no llegaron a estos sitios por accidente. Muchos fueron arrojados previamente a la vía pública, canales o espacios abiertos, donde terminan siendo arrastrados por la lluvia hasta alcantarillas, pasos a desnivel y vasos reguladores.
Por ello, el Gobierno de Guadalajara hizo un llamado a la ciudadanía para evitar tirar basura en las calles y abstenerse de utilizar espacios públicos, cauces o arroyos como sitios para desechar muebles viejos, electrodomésticos u otros objetos voluminosos.
Especialistas en protección civil han señalado en diversas ocasiones que una bolsa de basura, un colchón o incluso una silla abandonada pueden convertirse en obstáculos capaces de bloquear el flujo del agua y provocar encharcamientos severos o inundaciones.
Con la temporada de lluvias apenas comenzando, las autoridades insistieron en que la prevención es una tarea compartida. Mantener limpias las calles, respetar los horarios de recolección y disponer correctamente de los residuos puede marcar la diferencia entre una tormenta manejable y una emergencia que afecte viviendas, vehículos y negocios.
El mensaje es simple, pero contundente: menos basura en las calles significa menos riesgos para todos cuando llega la lluvia.