La Selección Mexicana dio un paso más en su preparación para la Copa del Mundo 2026. En una noche de futbol intensa en el Rose Bowl de Pasadena, el equipo dirigido por Javier Aguirre derrotó 1-0 a Australia, en un partido que dejó más sensaciones positivas que espectacularidad, pero que confirmó el crecimiento del conjunto tricolor en la recta final hacia el Mundial.
Ante más de 78 mil aficionados, la mayoría vestidos de verde, México salió al campo con varias modificaciones respecto al equipo que venció a Ghana días atrás. Era una prueba para observar alternativas, medir el nivel de competencia interna y despejar dudas antes de definir la lista definitiva para la justa mundialista.
Desde los primeros minutos, el conjunto mexicano mostró mayor iniciativa. La circulación de balón fue constante y el equipo intentó instalarse en terreno australiano. Aunque faltó profundidad en varios momentos, la presión alta permitió recuperar rápidamente la posesión y mantener a los oceánicos lejos del arco defendido por Raúl Rangel.
La recompensa llegó al minuto 28. En una jugada a balón parado, Alexis Vega envió un servicio preciso al área y apareció Johan Vásquez para conectar un sólido remate de cabeza que terminó en el fondo de las redes. El grito de gol resonó con fuerza en las tribunas del histórico estadio californiano y le dio justicia a un equipo mexicano que había sido superior durante gran parte del primer tiempo.
El tanto dio confianza al Tricolor, que continuó controlando las acciones. Sin embargo, antes del descanso apareció un momento de incertidumbre. Un error defensivo dejó una oportunidad inmejorable para Mohamed Toure, quien encontró el balón frente al arco mexicano, pero no logró concretar una jugada que parecía el empate seguro. Aquella acción terminó siendo uno de los puntos de inflexión de la noche.
Para la segunda mitad, Australia adelantó líneas y mostró una versión mucho más agresiva. Los llamados Socceroos comenzaron a disputar cada balón con intensidad y obligaron a México a replegarse por algunos lapsos. El encuentro se volvió más físico y menos fluido, con ambos entrenadores aprovechando las numerosas sustituciones permitidas en este duelo de preparación.
En ese contexto apareció la experiencia de Guillermo Ochoa. El veterano arquero ingresó en la segunda parte, portó el gafete de capitán y respondió cuando fue exigido. Australia generó un par de aproximaciones peligrosas, incluida una llegada de Ajdin Hrustic que terminó en las manos del guardameta mexicano.
Más allá del resultado, el encuentro sirvió para observar a varios jugadores que buscan consolidarse dentro del proyecto mundialista. También permitió confirmar el buen momento defensivo del equipo nacional, que continúa mostrando solidez en la zona baja y capacidad para competir en distintos escenarios.
El silbatazo final encontró a los aficionados celebrando una victoria que, aunque ajustada, fortalece la confianza del grupo. México volvió a mostrar orden, compromiso colectivo y una identidad cada vez más definida bajo el mando de Aguirre. Quizá todavía quedan aspectos por corregir, especialmente en la contundencia ofensiva, pero el funcionamiento general deja motivos para el optimismo.
Con este triunfo, el Tricolor mantiene una dinámica positiva en sus partidos de preparación y se acerca a la Copa del Mundo con sensaciones alentadoras. La próxima parada será ante Serbia, en el último ensayo antes de que el balón comience a rodar en el torneo más importante del futbol internacional.