Después de la pandemia de COVID-19, el lavado de manos se convirtió en una rutina casi automática para millones de personas. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchas de esas prácticas comenzaron a relajarse, pese a que especialistas advierten que la higiene de manos continúa siendo una de las medidas más efectivas para prevenir enfermedades dentro y fuera de hospitales.
Médicos del Hospital Civil de Guadalajara alertaron que una correcta higiene de manos puede reducir hasta en 50 por ciento las infecciones asociadas a la atención médica, además de disminuir enfermedades respiratorias y gastrointestinales que afectan diariamente a miles de personas.
En el marco del Día Mundial de la Higiene de Manos, especialistas del Hospital Civil insistieron en que esta práctica no debe verse como una recomendación menor o temporal, sino como una herramienta básica de salud pública.
Una acción sencilla que sigue evitando contagios
Aunque parece una acción cotidiana y simple, el lavado de manos sigue siendo una de las barreras más importantes contra virus, bacterias y microorganismos resistentes.
El doctor Esteban González Díaz, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria y Medicina Preventiva del Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”, explicó que muchas infecciones hospitalarias pueden prevenirse con una correcta higiene de manos.
El problema, señalaron especialistas, es que incluso dentro de instituciones médicas el cumplimiento no siempre es adecuado.
De acuerdo con datos citados durante las actividades del Hospital Civil, alrededor de 70 por ciento de los países cuentan con programas de higiene de manos, pero menos de 8 por ciento los aplican correctamente.
Eso significa que todavía existen fallas en capacitación, supervisión y cultura preventiva incluso en espacios donde el riesgo de contagio es alto.
El regreso de enfermedades prevenibles
Los especialistas también advirtieron sobre el aumento de enfermedades respiratorias, gastrointestinales y brotes como varicela, que continúan afectando principalmente a niñas y niños.
En muchos casos, la transmisión ocurre por hábitos básicos descuidados: tocar superficies contaminadas, comer sin lavarse las manos o no realizar higiene adecuada después de estornudar, ir al baño o manipular alimentos.
La Organización Mundial de la Salud mantiene desde 2009 la campaña internacional “Salva vidas: límpiate las manos”, enfocada en reforzar esta práctica en hospitales y comunidades.
Especialistas recuerdan que el lavado correcto no sólo protege a quien lo realiza, sino también a personas vulnerables como adultos mayores, pacientes hospitalizados, recién nacidos o personas inmunocomprometidas.
Lo que la pandemia dejó… y lo que se olvidó
Durante los años más críticos del COVID-19, el uso de gel antibacterial y el lavado frecuente de manos alcanzaron niveles históricos.
Pero hoy, en escuelas, oficinas, transporte público y espacios comerciales, es común ver cómo muchas personas volvieron a tocarse el rostro constantemente, comer sin higiene previa o ignorar medidas básicas de prevención.
Especialistas del Hospital Civil reconocen que existe un desgaste social relacionado con los cuidados sanitarios. Después de años de restricciones, parte de la población desarrolló cierta apatía hacia las recomendaciones de higiene.
Sin embargo, epidemiólogos advierten que el cansancio social no elimina los riesgos sanitarios.
La diferencia es que ahora muchas enfermedades respiratorias y gastrointestinales vuelven a circular con mayor facilidad, especialmente en temporadas de calor y lluvias.
Hospitales: los lugares donde una omisión puede ser mortal
En hospitales, la higiene de manos adquiere todavía mayor relevancia.
Las llamadas infecciones intrahospitalarias representan uno de los principales riesgos para pacientes internados, especialmente cuando intervienen bacterias resistentes a antibióticos.
Especialistas explicaron que microorganismos presentes en superficies, instrumentos o incluso en las manos del personal médico pueden transmitirse rápidamente si no existen protocolos estrictos de higiene.
Por ello, la Organización Mundial de la Salud establece cinco momentos clave para el lavado de manos en atención médica: antes de tocar al paciente, antes de procedimientos limpios, después de exposición a fluidos, después del contacto con el paciente y después del contacto con su entorno.
En el Hospital Civil de Guadalajara incluso se realizan dinámicas con luz ultravioleta para detectar áreas de las manos mal desinfectadas y mejorar la técnica del personal médico.
No basta con “pasarse agua”
Uno de los errores más frecuentes es creer que un enjuague rápido equivale a un lavado correcto.
La técnica adecuada requiere jabón, fricción y tiempo suficiente.
Especialistas recomiendan lavar las manos durante al menos 20 segundos, cubriendo palma, dorso, dedos, uñas y muñecas.
También recuerdan que el gel antibacterial no sustituye completamente el lavado con agua y jabón, especialmente cuando existe suciedad visible.
Otro problema frecuente es el abuso de guantes.
Protección sanitaria internacional ha advertido que usar guantes no reemplaza la higiene de manos y, en algunos casos, puede generar falsa sensación de seguridad.
La prevención empieza fuera del hospital
Uno de los mensajes principales del Hospital Civil es que la higiene de manos no debe limitarse a médicos y enfermeras.
El doctor Jalil González Valadez recordó que muchas enfermedades comunes pueden evitarse desde casa, la escuela o el trabajo mediante hábitos básicos de higiene.
Por ello, las actividades organizadas incluyen módulos informativos sobre prevención de enfermedades diarreicas, dengue, infecciones respiratorias, golpe de calor y vacunación.
Especialistas también hicieron un llamado a mantener esquemas completos de vacunación, especialmente en menores de edad.
La combinación entre vacunación e higiene continúa siendo una de las herramientas más efectivas para reducir contagios masivos.
Recomendaciones para un correcto lavado de manos
Especialistas del Hospital Civil y organismos internacionales recomiendan:
- Lavarse las manos antes de comer y preparar alimentos.
- Hacerlo después de ir al baño.
- Lavarse después de toser, estornudar o sonarse la nariz.
- Higienizarse al llegar de la calle.
- Realizar lavado después de tocar basura, animales o superficies públicas.
- Utilizar jabón y agua corriente durante al menos 20 segundos.
- Secar las manos correctamente.
En hospitales y escuelas también recomiendan evitar compartir objetos personales como toallas, vasos o utensilios.
Un hábito básico que sigue marcando diferencias
Aunque pueda parecer una recomendación repetitiva, especialistas insisten en que millones de enfermedades siguen relacionadas con hábitos deficientes de higiene.
La paradoja es evidente: en una época de inteligencia artificial, avances médicos y tecnología de punta, una de las medidas más efectivas para salvar vidas continúa siendo una acción tan básica como lavarse correctamente las manos.
Y pese a todo el aprendizaje que dejó la pandemia, todavía hay un reto pendiente: convertir la higiene en un hábito permanente y no únicamente en una reacción frente a emergencias sanitarias.