La noche cayó pesada sobre el Estadio Akron. El silbatazo final no sólo decretó la eliminación de Chivas en las Semifinales del Clausura 2026; también dejó una sensación compartida entre jugadores, cuerpo técnico y afición: la de haber estado cerca, muy cerca, de volver a pelear por el título. Entre aplausos resignados y rostros desencajados, el Guadalajara se despidió de una Liguilla en la que compitió hasta el último minuto.
En conferencia de prensa, Gabriel Milito apareció sereno, aunque golpeado por el resultado. Sus palabras reflejaron la mezcla de frustración y orgullo que envolvía al vestidor rojiblanco. El técnico argentino reconoció el dolor de quedarse a las puertas de la final, pero insistió en que el equipo mostró carácter, identidad y una evolución clara a lo largo del torneo.
“El dolor es proporcional a la gran ilusión que teníamos”, confesó el estratega, dejando ver que la eliminación pesó tanto como la esperanza que había despertado el equipo en su afición. Para Milito, la serie se definió en detalles. Hubo momentos en los que Chivas logró neutralizar a su rival y otros en los que no pudo sostener el control del partido, situaciones que terminaron inclinando la balanza.
Aun así, el técnico rojiblanco evitó caer en excusas. Prefirió destacar el esfuerzo colectivo y la disposición de sus futbolistas para competir en una eliminatoria cerrada y exigente. “Estoy muy orgulloso de los jugadores”, reiteró varias veces, convencido de que el plantel respondió con entrega incluso en los momentos más complejos de la temporada.
El Guadalajara intentó hasta el final. En los últimos minutos, con el rival replegado y defendiendo la ventaja, Chivas empujó con más corazón que claridad. La oportunidad más importante llegó en los pies de Sergio Aguayo, en una jugada que por instantes hizo contener la respiración a la tribuna. El balón no terminó en la red y con ello también se escapó la ilusión de disputar el campeonato.
Milito reconoció la dificultad de enfrentar a un equipo bien organizado defensivamente, especialmente cuando el reloj juega en contra. “Lo dimos todo y lo intentamos a más no poder”, resumió el entrenador, consciente de que el esfuerzo no siempre alcanza en el futbol.
Más allá de la eliminación, el discurso del argentino dejó claro que dentro del club existe la sensación de estar construyendo algo sólido. Recordó que hace un año recibió a un equipo inmerso en un escenario complicado y que, poco a poco, se logró darle forma a una idea futbolística reconocible. Para el técnico, el crecimiento de Chivas no debe medirse únicamente por este resultado.
“No tenemos duda de lo que estamos haciendo. Estamos en el camino correcto”, afirmó con firmeza. Sus palabras buscaron enviar un mensaje de continuidad y confianza, tanto hacia el interior del plantel como hacia una afición que volvió a ilusionarse durante este Clausura 2026.
El técnico también habló del valor emocional que tuvo el respaldo de la Nación Rojiblanca. Durante toda la Liguilla, la afición acompañó al equipo con estadios llenos, caravanas y un ambiente que volvió a conectar al Guadalajara con sus mejores noches. Milito agradeció ese apoyo y prometió que el grupo regresará fortalecido tras este golpe.
“Volveremos más fuertes la temporada siguiente”, aseguró.
En medio de la tristeza, también hubo espacio para mirar hacia adelante. Milito reiteró su confianza en los jóvenes del plantel y en la capacidad del club para mantenerse competitivo. Señaló que el crecimiento de varios futbolistas durante el torneo es una señal positiva para el futuro inmediato de Chivas.
Además, dedicó unas palabras a los cinco jugadores rojiblancos convocados a la Copa del Mundo, a quienes felicitó por alcanzar uno de los máximos sueños en el futbol profesional. “Que lo disfruten, porque un Mundial no se juega todos los días”, expresó.
La eliminación dejó heridas abiertas, pero también una sensación distinta a la de torneos anteriores. Esta vez, Chivas se marchó entre aplausos. Dolido, sí, pero con una identidad más clara y con una afición que volvió a sentirse representada por su equipo.
Ahora vendrá el tiempo del análisis, de corregir errores y de transformar la frustración en motivación. Milito lo resumió con una frase que pareció quedar flotando en la sala de prensa mientras el estadio comenzaba a vaciarse: “Este dolor se tiene que transformar en energía para volver a ser protagonistas”.
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