Moverse de noche en la ciudad no siempre es una experiencia tranquila. Para muchas mujeres que utilizan taxis o vehículos de plataformas para regresar a casa después del trabajo, la escuela o una salida, el trayecto suele ir acompañado de incertidumbre: quién conduce, si el vehículo está en regla o si el viaje será realmente seguro.
Moverse de noche en la ciudad no siempre es una experiencia tranquila, especialmente para muchas mujeres que utilizan taxis o vehículos de plataformas para regresar a casa después del trabajo, la escuela o una salida. Entre el temor al acoso, la incertidumbre sobre quién conduce y las condiciones del vehículo, la seguridad en el transporte nocturno sigue siendo una preocupación cotidiana.
En ese contexto, la Secretaría de Transporte de Jalisco (SETRAN) informó que supervisó 10 mil 323 vehículos en el Área Metropolitana de Guadalajara como parte de operativos nocturnos enfocados en reforzar la seguridad de las personas usuarias, con especial atención en mujeres pasajeras y conductoras.
El resultado de estas revisiones fue la aplicación de 795 infracciones y el retiro de 20 unidades de circulación por incumplir la normatividad vigente, entre ellas irregularidades como operar sin permiso, falta de placas o condiciones que comprometen la seguridad de los usuarios.
Las inspecciones se realizaron en distintos puntos de la ciudad, principalmente en zonas con alta actividad nocturna, donde la movilidad aumenta debido a actividades laborales, recreativas y turísticas.
Del total de vehículos supervisados, 3 mil 812 fueron taxis y 6 mil 511 unidades de empresas de redes de transporte, lo que refleja el peso que han adquirido las plataformas digitales en la movilidad urbana.
Además de verificar el cumplimiento de la Ley de Movilidad, Seguridad Vial y Transporte del Estado de Jalisco, las brigadas también realizan acciones de sensibilización dirigidas a conductores y pasajeros para promover el respeto y prevenir la violencia en razón de género.
Un problema persistente: seguridad de las mujeres en el transporte

La seguridad de las mujeres en el transporte público y privado se ha convertido en una prioridad en distintas ciudades del país debido a la frecuencia de agresiones y situaciones de acoso durante los traslados cotidianos.
Diversos diagnósticos sobre movilidad en el Área Metropolitana de Guadalajara han documentado que las mujeres son víctimas frecuentes de agresiones físicas, verbales o sexuales en el transporte, situaciones que en muchos casos se normalizan o quedan sin denuncia.
A nivel nacional, encuestas sobre percepción de seguridad indican que ocho de cada diez mujeres se sienten inseguras en el transporte público, mientras que casi una cuarta parte ha sufrido acoso sexual durante sus trayectos.
Este contexto ha llevado a las autoridades a incorporar perspectiva de género en los operativos de supervisión, con revisiones específicas en taxis y vehículos de plataformas digitales, además de campañas de concientización dirigidas a conductores y pasajeros.
Los riesgos constantes para las conductoras
La violencia y los riesgos no sólo afectan a las usuarias, sino también a quienes trabajan como conductoras en servicios de transporte.
Estudios recientes indican que siete de cada diez conductoras de aplicaciones en México han sufrido algún tipo de acoso, que puede incluir comentarios sexuales, insinuaciones, intentos de contacto físico o viajes que terminan en zonas aisladas.
A estas situaciones se suman otros riesgos, como cancelaciones de viajes motivadas por el género de la conductora, presiones laborales derivadas de los sistemas de calificación en plataformas y la falta de mecanismos efectivos de protección.
Organizaciones que analizan la movilidad con perspectiva de género también han señalado que muchas mujeres enfrentan condiciones laborales precarias y barreras para acceder a medidas de seguridad o protección social cuando trabajan en aplicaciones de transporte.
Estos factores han impulsado la creación de programas y operativos enfocados específicamente en proteger tanto a las pasajeras como a las conductoras.
Los pendientes de las autoridades
Aunque los operativos de supervisión son una de las principales herramientas para mejorar la seguridad, especialistas en movilidad y género señalan que aún existen desafíos importantes.
Uno de los principales pendientes es fortalecer los mecanismos de denuncia y seguimiento de casos de violencia o acoso, ya que muchas mujeres consideran que reportar estos incidentes no genera cambios o resultados.
También se ha planteado la necesidad de ampliar las políticas públicas en materia de movilidad segura, que incluyan:
- capacitación obligatoria para conductores en perspectiva de género
- sistemas tecnológicos de monitoreo y geolocalización en unidades
- campañas permanentes de prevención de violencia
- coordinación entre dependencias de movilidad, seguridad y atención a víctimas
Expertos en movilidad urbana coinciden en que la seguridad en el transporte requiere políticas de largo plazo, infraestructura adecuada y acciones constantes para reducir los riesgos que enfrentan las mujeres durante sus desplazamientos.
Aunque los operativos representan un intento por mejorar la vigilancia en el transporte nocturno, especialistas en movilidad señalan que la seguridad no depende sólo de revisiones ocasionales. Reducir los riesgos para las mujeres requiere políticas permanentes, mecanismos efectivos de denuncia y una regulación más sólida de los servicios de transporte que operan en la ciudad.