La violencia ha dejado al menos 25 muertos y la quema del Parlamento; la comunidad internacional expresa preocupación.
El Ejército de Nepal anunció este martes que asumirá el control de la seguridad nacional luego de la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli y en medio de una ola de disturbios que dejó al menos 25 personas muertas en las últimas horas, así como el incendio del edificio del Parlamento.
“Nos gustaría informar a todos que si tales acciones continúan, el Ejército de Nepal y todas las agencias de seguridad cumplirán con su deber primordial de garantizar la seguridad de Nepal y del pueblo nepalí tomando el control de la situación a partir de las 22.00 horas del 9 de septiembre”, indicó la institución en un comunicado oficial.
La nota militar denunció que grupos violentos están aprovechando la inestabilidad política para provocar saqueos, incendios y daños tanto a bienes públicos como privados, y advirtió que desplegará tropas de inmediato si no cesan los ataques.
Llamados a la calma
En una declaración conjunta, los jefes de las principales agencias de seguridad pidieron contención a todas las partes, mientras que el presidente del país exhortó a preservar la paz y la estabilidad institucional.
El jefe del Estado Mayor, Ashok Raj Sigdel, difundió un mensaje en video en el que recordó que es “responsabilidad de todos los nepaleses mantener la armonía y proteger el interés nacional”, tras subrayar los graves daños a vidas humanas y propiedades registrados en los últimos días.
Reacciones internacionales
La crisis política y social en Nepal ha generado preocupación en la región. Desde la India, el primer ministro Narendra Modi expresó en la red social X que “la violencia en Nepal es desgarradora”, además de lamentar la pérdida de vidas y hacer un llamado a la población a respaldar la paz.
Otros países vecinos emitieron avisos de precaución a sus ciudadanos residentes o en tránsito en Nepal, ante la escalada de violencia y el clima de incertidumbre política que atraviesa la nación del Himalaya.
Escenario incierto
La dimisión del primer ministro Oli se produjo en un contexto de creciente descontento social, tensiones entre partidos políticos y protestas que derivaron en enfrentamientos violentos en la capital y otras ciudades.
Aunque las autoridades no han precisado la duración del control militar, el anuncio del Ejército marca un giro significativo en el manejo de la crisis, mientras diversos sectores sociales y políticos demandan una salida pacífica y consensuada.
El futuro inmediato del país se mantiene incierto, con la población a la expectativa de si la intervención de las fuerzas armadas logrará restablecer la estabilidad o abrirá un nuevo capítulo de confrontación en Nepal.