PILAR PORTOCARRERO
Todo empieza cuando coincidimos en hora y lugar con esa persona que de repente nos hace ver la vida de diferente manera. Nos cambia las costumbres, los horarios y hace que reparemos un poco más en nuestro aspecto personal.
LA CHISPA: Es la primera etapa donde se origina una descarga que hace latir desenfrenadamente nuestro corazón. “Me miró y sentí que flotaba”, es la frase que se suele decir en estas circunstancias.
No voy a entrar en conflicto con los científicos que todo lo explican con lógica, dejando a un lado el romanticismo. Para ellos todo es sustancia química, pero para las románticas como yo, es mejor pensar que una mirada puede tener tanta fuerza que te toca el corazón.
EL ENAMORAMIENTO: En esta etapa muchos cierran los ojos y prefieren vivir su fantasía. Se piensa que todo es perfecto. Surgen los detalles, las palabras bonitas y las miradas tiernas.
LA ETAPA CRÍTICA: Al comprometernos con la relación deseamos liberarla de cualquier conflicto. Pero en esta etapa no bastan nuestras ganas, hay que tener la inteligencia para superar los problemas conversando, sin confundir la comunicación con el desahogo. Es diferente exponer una situación con la finalidad de llegar a una solución, y otra desahogar la rabia a punta de adjetivos que solo contribuyen a que la brecha se haga más grande. Hay que negociar y llegar a un punto medio donde ambos nos sintamos cómodos.
LA REALIZACIÓN: El amor se fortalece y solo deseamos pasar el resto de nuestras vidas con la persona que amamos. En este punto terminan las novelas románticas, pero en la vida real empieza otro capítulo donde el amor no bastará, habrá que echar mano a la decisión de seguir amando para no guardar rencor, voltear la página y seguir disfrutando de la maravillosa aventura de vivir en pareja
Pilar
“Soñar es solo el principio”