Durante la última década, el nombre de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, ha aparecido de forma recurrente en comunicados oficiales de México y Estados Unidos. Las autoridades de ambos países lo identifican como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización que pasó de operar en el occidente del país a consolidar presencia en múltiples estados y establecer redes internacionales de tráfico de drogas.
Nacido el 17 de julio de 1966 en Aguililla, Michoacán, Oseguera Cervantes creció en una región históricamente marcada por la actividad del narcotráfico. Registros judiciales en Estados Unidos indican que en su juventud migró a ese país, donde fue detenido en la década de 1980 por delitos relacionados con drogas. Tras cumplir condena, fue deportado a México.
Su nombre comenzó a figurar en investigaciones federales mexicanas años después, vinculado al entonces activo Cártel del Milenio, organización con presencia en Jalisco y Michoacán. Tras la fragmentación de ese grupo a inicios de la década de 2010, surgió el Cártel Jalisco Nueva Generación. Informes de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la entonces Procuraduría General de la República lo señalan como uno de los fundadores y principal líder operativo del CJNG.
A partir de ese momento, el crecimiento del grupo fue acelerado. De acuerdo con reportes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), el CJNG desarrolló una estructura con capacidad para traficar metanfetamina, cocaína y, más recientemente, fentanilo hacia territorio estadounidense. Las autoridades estadounidenses también han señalado que la organización logró establecer redes financieras para el lavado de dinero y la adquisición de armamento.
En 2015, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó a Oseguera Cervantes en la lista de narcotraficantes designados bajo la Ley Kingpin, lo que implicó sanciones económicas y el congelamiento de activos bajo jurisdicción estadounidense. Dos años más tarde, el Departamento de Justicia presentó cargos formales en su contra por conspiración para distribuir drogas y uso de armas de fuego.
En México, la Fiscalía General de la República ha confirmado la existencia de órdenes de aprehensión en su contra por delincuencia organizada y delitos contra la salud. La DEA, por su parte, lo ha mantenido en su lista de fugitivos más buscados, ofreciendo una recompensa multimillonaria por información que conduzca a su captura.
El CJNG también ha sido vinculado por autoridades mexicanas a episodios de violencia de alto impacto. Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en mayo de 2015, cuando un helicóptero militar fue derribado en Jalisco durante un operativo federal. Para el Gobierno de México, ese hecho evidenció la capacidad de fuego y organización del grupo.
Además de su liderazgo operativo, investigaciones oficiales han documentado que algunos integrantes de su círculo familiar enfrentaron procesos judiciales en México y Estados Unidos por presuntos vínculos con actividades financieras ilícitas relacionadas con la organización.
Hasta la información pública más reciente previa a los reportes de este domingo, Nemesio Oseguera Cervantes era considerado prófugo de la justicia. Su figura se ha convertido en referencia obligada al hablar de la reconfiguración del crimen organizado en México en los últimos años, un periodo marcado por la fragmentación de antiguos cárteles y la aparición de nuevas estructuras con presencia nacional e internacional.