Luego de 11 años consecutivos de crecimiento, el flujo de remesas hacia México registró en 2025 una caída histórica, atribuida al endurecimiento de la política migratoria y financiera de Estados Unidos, advirtieron especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
De acuerdo con los análisis académicos, este descenso no responde a un comportamiento cíclico de la economía, sino a un choque estructural provocado por las nuevas medidas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, que han limitado la capacidad de envío de recursos de la población migrante.
En el caso de Jalisco, la contracción fue más severa que el promedio nacional, con una caída cercana al 10 por ciento, particularmente durante el tercer y cuarto trimestre de 2025.
El investigador del Departamento de Economía del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), Clemente Hernández Rodríguez, explicó que México cerró 2025 con una captación aproximada de 60.8 mil millones de dólares en remesas, lo que representa una disminución de casi 3 mil millones de dólares respecto a 2024.
“Jalisco muestra una sensibilidad mayor al promedio nacional, con una contracción cercana a 9.9 por ciento en la segunda mitad de 2025”, detalló el especialista.
A pesar de la caída, Jalisco se mantiene como la tercera entidad receptora de remesas a nivel nacional, después de Guanajuato y Michoacán, al captar 8.3 por ciento del total nacional. Municipios como Guadalajara y Zapopan continúan liderando en monto absoluto, aunque su economía más diversificada reduce el impacto directo del descenso.
Sin embargo, Hernández Rodríguez advirtió que el efecto es más grave en municipios con alta dependencia per cápita de estos ingresos. Unión de Tula y Ojuelos registran remesas promedio de mil 300 dólares por persona al trimestre, donde estos recursos representan el ingreso principal de los hogares.
“En estos municipios, la remesa no es un ingreso adicional, es el salario base. La política de autodeportación incentivada podría generar una crisis de liquidez inmediata en zonas rurales y semiurbanas, incrementando la pobreza laboral en cuestión de meses. Por cada migrante deportado a Jalisco se pierden, en promedio, 4 mil 800 dólares anuales de flujo directo de divisas”, alertó.
Ante este escenario, el investigador recomendó al gobierno estatal focalizar programas de transferencia directa en los diez municipios con mayor dependencia per cápita, así como crear ‘nodos de talento’ para integrar a personas deportadas al mercado laboral local, aprovechando sus habilidades técnicas.
Para el sector privado y las familias, sugirió no especular con el tipo de cambio, ante un contexto de alta volatilidad, y promover el tránsito de remesas de consumo a remesas de inversión, en la medida en que sea posible.
Por su parte, la doctora Luz Alicia Jiménez Portugal, profesora-investigadora del mismo departamento, explicó que Estados Unidos es el principal país remitente de remesas a nivel mundial, con flujos que superan los 70 mil millones de dólares anuales hacia distintos países.
Señaló que México continúa como el principal receptor de remesas en América Latina, aunque el ritmo de crecimiento se ha desacelerado. De acuerdo con proyecciones del Banco Mundial, las remesas enviadas desde Estados Unidos hacia países en desarrollo crecerán menos del 2 por ciento, frente a tasas de 5 a 7 por ciento observadas en años previos.
Jiménez Portugal añadió que la imposición de un impuesto de uno por ciento por transferencia está generando cambios en el comportamiento de los migrantes, como el uso de transferencias digitales, el envío de menores montos y ajustes para compensar el nuevo costo financiero.
En tanto, el doctor Antonio Ruiz Porras, coordinador del Doctorado en Estudios Económicos del CUCEA, destacó que alrededor de 4.9 millones de hogares en México dependen directamente de las remesas.
“Las remesas benefician principalmente a hogares de bajos ingresos en zonas rurales y semiurbanas. En 2025 representaron aproximadamente 3.2 por ciento del PIB nacional y hasta 10 por ciento del PIB estatal en entidades como Chiapas, Guerrero y Michoacán”, explicó.
Sobre el panorama para 2026, Ruiz Porras consideró poco probable una recuperación significativa, debido a que los factores externos que presionan a la baja los flujos de remesas se mantendrán.
“Muy probablemente veremos otra caída en 2026, no tan fuerte como la de 2025, pero difícilmente se alcanzarán los niveles observados en 2024”, concluyó.