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Charros de Jalisco cabalgan firmes y ganan en todo lo alto

Por Salomón González

El lienzo charro Jalisco, catedral viva de la charrería, volvió a escribir una página de tradición con una gran charreada, de esas que se anuncian solas y se confirman con hechos. Con el polvo levantándose como testigo fiel, los 12 veces campeones nacionales Charros de Jalisco impusieron jerarquía y oficio, llevándose el triunfo con 394 puntos, mientras Rancho El Huizache cerró su actuación con 105 unidades, en una tarde donde el marcador reflejó experiencia, temple y escuela.

La cala de caballo abrió plaza con compostura y mando. Caballos bien domados, cuadrados en sus movimientos, obedientes al charro, a la rienda suave y al asiento firme. Aquí no hubo prisas ni exceso: se mostró la charrería que se entiende desde la paciencia y el trabajo diario. Porque caballo bien calado habla mejor que mil palabras.

En los piales en el lienzo, la reata corrió limpia y con intención de quedarse con los cuartos traseros de la yegua. Cada lazada fue una promesa cumplida, de esas que se tiran con fe y se amarran con técnica. El público reconoció el tino del charro que sabe que el floreo adorna, pero la efectividad manda en terreno de cuenta.

El jineteo de toro fue bravura sin concesiones. Se apretaron las piernas, se amarró la espuela y se aguantó en lomos de toro hasta donde la hombría alcanza conteniendo los reparos. El ruedo se llenó de respeto, porque esa suerte no se negocia y se cumplió con fuerza y talento.

La terna en el ruedo la suerte madre de la charrería llegó con oficio y lectura de campo. La coordinación de los charros fue clave para amarrar los tiempos y cerrar la suerte con limpieza. Trabajo de equipo que no se improvisa, se entrena, porque la terna es como la vida, si uno falla, fallan todos.

Las manganas a pie levantaron al respetable de sus asientos. Tiros medidos, sin alardes, donde la soga cayó bien trabajada para lograr tres de tres para Ricardo Sánchez Orozco de charros de Jalisco. La emoción se sostuvo en el aire hasta que la yegua quedó atrapada en ley y el respetable reconoció con aplausos esa enorme entrega y buenos resultados.

Ya montados, en las manganas a caballo, jinete y montura se entendieron como viejos compañeros de camino en un binomio perfecto. Precisión, confianza y nervio templado marcaron cada intento con los charros de rancho El Huizache, es cuando el caballo y arreadores combinan esfuerzos para que la suerte cuaje.

Ya en el vertiginoso y siempre desafiante paso de la muerte la yegua greñuda a puro pelo pegó carrera, pero el charro bien montado logró brincarle y quedársele tomándola de la crin a toda velocidad. Convirtiendo la suerte en una estampa de colorido y entrega en estado puro.

Entre el público y a pie de lienzo se contó con la presencia del Licenciado Rubén Ramírez Castellanos, así como de Joaquín Zepeda, del equipo de Charros del Noroeste de Tijuana, además de Alonso Fonseca, don Salvador Sánchez y Francisco Javier Sánchez Orozco, todos ellos atentos al desarrollo de la charreada, compartiendo experiencia, respeto y amor por el deporte nacional. Porque donde hay buenos charros, siempre hay buena charla.

Un momento especial lo marcó la visita, por primera vez a una charreada, de Virginie Dyvorne, proveniente de Normandía, Francia, quien constató que la charrería ha extendido fronteras y hoy es carta de presentación de México ante el mundo. Porque este deporte evoluciona, se fortalece y desde edades tempranas comienza a forjar a los charros del futuro; algunos ya son realidad y todos construyen una identidad intergeneracional que honra al pasado, se vive en el presente y cabalga firme hacia el mañana. Porque tradición que no se hereda, se pierde.

“Patria, mujer y caballo” distinguen a los Charros de Jalisco, emblema de una tierra jalisciense donde el sombrero se porta con dignidad y el traje de faena se honra con hechos. Aquí la charrería es más que un espectáculo: es forma de vida, es raíz profunda y orgullo nacional, porque ser charro no se presume, se demuestra.

Y así, entre aplausos de aficionados, música, polvo y respeto, se cerró una charreada que confirmó por qué el lienzo charro Jalisco sigue siendo referencia obligada del deporte nacional por excelencia. Un cierre de esos que se aprecian con sombrero bien calado.

Con las faenas en el lienzo nos encontramos, y que el Supremo Caporal reparta suerte.

charrosdeorigenjalisco@gmail.com

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