Un estudio exploratorio multidisciplinario documentó la presencia de olores ofensivos y compuestos potencialmente dañinos en zonas de El Salto, Juanacatlán y Las Pintas, en Jalisco, donde más de 200 mil personas se ven expuestas diariamente a contaminantes en el aire. La investigación fue presentada en rueda de prensa por el Departamento de Sociología del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), la asociación civil Un Salto de Vida y el Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC).
El estudio, titulado “Olores ofensivos en El Salto, Juanacatlán y Las Pintas, Jalisco”, se desarrolló mediante un enfoque de investigación comunitaria y científica, con trabajo de campo que inició en 2023, luego de que el proyecto fuera concebido en 2021. En él confluyeron disciplinas como la antropología social, la ingeniería química, la ingeniería ambiental y la geografía.
El doctor Jaime Torres Guillén, profesor e investigador del Departamento de Sociología del CUCSH, explicó que el monitoreo se realizó con la participación de personas residentes y no residentes, así como con la identificación de compuestos orgánicos volátiles mediante cromatografía de gases. Las mediciones se llevaron a cabo en puntos como la presa de Las Pintas, la presa del Ahogado y las cataratas del río Santiago.
El investigador subrayó que el problema va más allá de la percepción de un mal olor. Señaló que se trata de un fenómeno complejo que involucra la presencia de sustancias químicas que pueden resultar dañinas para la salud, independientemente de si son perceptibles como pestilentes o no. Entre los compuestos identificados se encuentran sulfuro de hidrógeno, ácido benzoico, putrescina, cadaverina, así como diversas aminas, cetonas, fenoles y alcoholes, que forman parte de una lista de alrededor de 40 componentes detectados en la zona de estudio.
De acuerdo con los resultados preliminares, estos contaminantes afectan un área de dispersión estimada en 14 mil hectáreas, con impactos constantes en la vida cotidiana de la población. El doctor José Octavio Saucedo Lucero, investigador titular del CIATEC, advirtió que varias de las sustancias encontradas pueden representar riesgos a la salud tras exposiciones prolongadas, por lo que consideró necesario ampliar el monitoreo para conocer con mayor precisión la extensión de las zonas afectadas y los posibles daños asociados.
Por su parte, el investigador independiente José Ángel de Jesús Sánchez estableció un paralelismo entre la contaminación del aire y la contaminación del agua en la región. Señaló que, al igual que ocurre con el río Santiago y la cuenca del Ahogado, la presencia de estos compuestos no es normal ni legal, de acuerdo con la Ley de Aguas Nacionales. Añadió que se trata de una problemática histórica, relacionada con la alteración del entorno por actividades humanas e industriales desde el siglo XIX.
Desde el ámbito normativo, la doctora María Olivia Peña Ortiz, profesora e investigadora del Departamento de Química del CUCEI, explicó que la regulación de olores se encuentra contemplada en el artículo 1011 Bis de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, así como en diversos artículos de su reglamento. No obstante, señaló la ausencia de una norma específica y la falta de cumplimiento y vigilancia efectiva por parte de las autoridades.
Indicó que las empresas deben contar con una Licencia Ambiental Única, la cual puede estar condicionada a la supervisión permanente de sus sistemas de control ambiental, con el fin de garantizar su correcto funcionamiento y la reducción de contaminantes.
Durante la presentación también se escucharon testimonios de habitantes de las zonas afectadas. Marisa Yáñez Rodríguez, vecina de Las Pintas, expresó que el olor forma parte de la vida diaria, aunque no deja de generar molestia, tristeza e impotencia. En el mismo sentido, Atahualpa Sofía Alejandra Enciso González, integrante de Un Salto de Vida y habitante de El Salto, señaló que las personas han aprendido a identificar los olores según la hora del día, como una consecuencia normalizada de la contaminación en la cuenca.
Las y los investigadores coincidieron en que el estudio busca visibilizar un problema ambiental y social persistente, así como aportar información científica que permita avanzar hacia acciones de regulación, vigilancia y remediación en la región.