Investigadores del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara documentaron por primera vez en México la existencia de seis especies de los llamados “hongos zombies”, organismos que parasitan hormigas y modifican su comportamiento hasta provocarles la muerte.
El hallazgo fue realizado por especialistas del Laboratorio de Micología y se llevó a cabo en los alrededores del Jardín Botánico Haravéri, ubicado en el municipio de San Sebastián del Oeste, Jalisco, una región reconocida por su alta biodiversidad. El descubrimiento fue encabezado por el maestro César Ballesteros Aguirre, investigador del Instituto de Micología y responsable de la identificación de las nuevas especies.
De acuerdo con el investigador, estos hongos pertenecen al género Ophiocordyceps, conocido mundialmente por su capacidad para infectar insectos y alterar su conducta. Las esporas ingresan al cuerpo de las hormigas a través de la cutícula, donde se desarrollan internamente y comienzan a producir sustancias que modifican el comportamiento del insecto.
Un proceso que altera el comportamiento de las hormigas
Ballesteros Aguirre explicó que, una vez infectadas, las hormigas abandonan sus rutas habituales y se desplazan hacia sitios específicos del bosque. En estos puntos, los insectos utilizan sus mandíbulas para aferrarse a la corteza de árboles, hojas o rocas, donde finalmente mueren.
Estos lugares funcionan en muchos casos como verdaderos “cementerios”, ya que los cuerpos de las hormigas sirven como soporte para que el hongo complete su ciclo de vida y libere nuevas esporas en condiciones óptimas de humedad y protección.
“Son hongos que crecen directamente del cuerpo de las hormigas y producen metabolitos que modifican su comportamiento, obligándolas a morir en sitios estratégicos del bosque”, detalló el micólogo. En este caso, se documentó la infección en ocho especies distintas de hormigas.
Nuevas especies con nombres ligados a Jalisco y la ciencia
Las seis especies registradas son nuevas para la ciencia y tres de ellas fueron nombradas de acuerdo con el tipo de hormiga que parasitan: Ophiocordyceps camponoti-striati, Ophiocordyceps cephalotiphila y Ophiocordyceps pseudocamponoti-atricepis.
Otras dos especies fueron nombradas en honor al lugar y al estado donde fueron encontradas. Ophiocordyceps haraveriensis hace referencia al Jardín Botánico Haravéri, mientras que Ophiocordyceps jaliscana reconoce la importancia de Jalisco como región clave para la biodiversidad y la investigación científica.
La sexta especie, Ophiocordyceps deltoroi, fue dedicada al cineasta tapatío Guillermo del Toro, reconocido internacionalmente por su trabajo artístico que combina elementos de terror y fantasía. “Es una especie monstruosa y bella a la vez”, expresó Ballesteros Aguirre al explicar la elección del nombre.
Investigación rigurosa y de largo plazo
El estudio se realizó a lo largo de varios meses, con muestreos cada mes y medio. Los ejemplares fueron buscados de manera minuciosa en la vegetación, troncos, hojas y otras áreas del bosque. Posteriormente, se realizaron fotografías especializadas, análisis microscópicos, secuenciación de ADN y estudios filogenéticos, que permitieron confirmar que se trataba de especies no descritas previamente.
El artículo científico que documenta el hallazgo fue publicado en la revista internacional Persoonia – Molecular phylogeny and evolution of fungi, especializada en estudios sobre la evolución y clasificación de los hongos.
Importancia ecológica y potencial científico
Además de su interés científico, los “hongos zombies” cumplen un papel importante en los ecosistemas, ya que ayudan a regular las poblaciones de hormigas, contribuyendo al equilibrio natural de los bosques.
El investigador señaló que algunas especies de hongos entomopatógenos tienen potencial para el control biológico de plagas, mientras que otras producen sustancias que podrían ser útiles en la investigación de tratamientos contra enfermedades como el cáncer.
“Estudiar estos organismos nos permite conocer mejor la biodiversidad de México, identificar especies en riesgo, evaluar posibles beneficios industriales o médicos y entender su papel en los ecosistemas”, subrayó Ballesteros Aguirre.
Un trabajo colaborativo
En el descubrimiento participaron también las y los doctores Laura Guzmán Dávalos, Virginia Ramírez Cruz y Miguel Vásquez Bolaños, del Departamento de Botánica y Zoología del CUCBA; Alma Rosa Villalobos Arámbula, del Departamento de Biología Celular y Molecular; así como la doctora Tatiana Sanjuan, de la corporación Grupo Micólogos Colombia.
Finalmente, el investigador destacó que estos hongos han ganado notoriedad en la cultura popular a través de videojuegos, películas y series de televisión, por lo que su presencia en México resulta de gran interés tanto para la comunidad científica como para el público en general.