Aunque por ahora no representa un peligro inmediato para los cultivos de México, la chicharrita del maíz, un insecto de apenas cuatro milímetros de tamaño, constituye una potencial amenaza para distintas regiones del país, advirtieron especialistas del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Este insecto, científicamente identificado como Dalbulus maidis, ha provocado graves afectaciones en la producción de maíz en países como Brasil, Argentina y Estados Unidos, donde se han registrado pérdidas significativas en los últimos años.
El doctor Gustavo Moya Raygoza, especialista en entomología con orientación en plagas agrícolas, explicó que uno de los principales riesgos de la chicharrita del maíz es su difícil detección, debido a su reducido tamaño, lo que permite que pase desapercibida para los agricultores.
“Los agricultores no lo detectan porque es muy pequeño; es un insecto que mide menos de cuatro milímetros. Pero es una plaga porque transmite patógenos al maíz”, señaló el investigador del CUCBA.
Transmisión de patógenos y pérdidas en la producción
De acuerdo con el especialista, la chicharrita del maíz se alimenta de la savia de la planta, lo que le permite transmitir hasta tres tipos de patógenos: dos bacterias y un virus, responsables de debilitar el cultivo y afectar directamente su desarrollo.
“Cuando chupa la savia, la ‘sangre’ del maíz, puede transmitir estos patógenos que provocan que la planta se quede pequeña, se ‘achaparra’ y deje de producir mazorcas. En Sudamérica se han registrado pérdidas de entre 40 y 70 por ciento”, explicó Moya Raygoza.
En Brasil y Argentina, este insecto se ha convertido en un problema serio para los productores de maíz durante los últimos cinco años, generando impactos económicos considerables y poniendo en riesgo la seguridad alimentaria en algunas regiones.
Presencia en México y retos de monitoreo
El investigador detalló que la presencia de la chicharrita del maíz ha sido estudiada desde hace aproximadamente 25 años en regiones del Occidente y Sur de México. Sin embargo, advirtió que aún existe un vacío de información sobre su comportamiento y distribución en los estados del Norte del país.
“Es importante conocer la situación real de la chicharrita del maíz en todo el territorio nacional, especialmente en el Norte, para evitar que se convierta en un problema mayor para los cultivos”, indicó.
Uno de los factores que incrementa el riesgo es la rápida reproducción del insecto, ya que en menos de un mes completa su ciclo de desarrollo y se encuentra listo para alimentarse y reproducirse, lo que facilita su dispersión en las parcelas agrícolas.
Limitaciones del uso de insecticidas
Moya Raygoza advirtió que el uso intensivo de insecticidas químicos no ha sido una solución efectiva en otros países. En el caso de Brasil, explicó, ya se ha detectado resistencia del insecto a estos productos.
“Los insecticidas pueden matar hasta el 80 por ciento de los insectos, pero rápidamente la chicharrita desarrolla resistencia. En Brasil ya se enfrentan a este problema y no han podido resolverlo solo con químicos”, señaló.
Esta situación ha llevado a los especialistas a recomendar estrategias alternativas de manejo y control de la plaga, enfocadas en la prevención y en métodos más sostenibles.
Medidas preventivas y control biológico
Entre las principales recomendaciones para reducir el riesgo de propagación de la chicharrita del maíz se encuentra la eliminación de las plantas remanentes que quedan en el campo después de la cosecha, ya que estas pueden albergar insectos que continúan reproduciéndose sin control.
Asimismo, se sugiere regular las fechas de siembra, de manera que se eviten condiciones climáticas que favorezcan la aparición y desarrollo del insecto.
Otra alternativa destacada es el uso de maíces nativos o criollos, los cuales han demostrado una mayor resistencia tanto a la chicharrita como a los patógenos que transmite.
Además, los especialistas recomiendan el control biológico, mediante el uso de agentes entomopatógenos, como hongos u otros insectos parasitoides que se alimentan de la chicharrita del maíz de forma natural.
“Este método de control biológico puede llegar a eliminar hasta el 60 por ciento de los huevos de la plaga, sin recurrir al uso de insecticidas”, explicó el investigador.
Investigación científica y seguimiento
El avance de la chicharrita del maíz en el continente americano ha sido documentado por el doctor Moya Raygoza en el artículo científico Revisión actual de Dalbulus maidis (Hemiptera: Cicadellidae): una importante plaga de cicadélidos del maíz en todo el Continente Americano, publicado en la revista Anales de la Sociedad Entomológica de América.
El especialista subrayó la importancia de reforzar la investigación, el monitoreo y la capacitación de productores, con el fin de anticiparse a posibles brotes y proteger uno de los cultivos más importantes para la alimentación y la economía del país.