La temporada navideña suele asociarse con reuniones familiares, celebraciones y un aumento en el consumo; sin embargo, también representa un periodo crítico para el medio ambiente. De acuerdo con datos del Ayuntamiento de Guadalajara, en diciembre de 2024 se registró un incremento de al menos 20 por ciento en la generación de residuos domésticos, superando las mil 800 toneladas diarias que se producen fuera del periodo vacacional.
Este aumento, explican especialistas, responde a prácticas sociales y culturales profundamente arraigadas, así como a factores climáticos propios del invierno, que en conjunto generan diversos tipos de contaminación, entre ellos atmosférica, hídrica, del suelo, acústica y visual.
La doctora Martha Georgina Orozco Medina, profesora investigadora del Departamento de Ciencias Ambientales del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara, señaló que durante las fiestas decembrinas se intensifican actividades que impactan negativamente al entorno.
“La quema de basura y otros rituales relacionados con fogatas, fuegos artificiales, la inversión térmica, la generación excesiva de residuos como papel, el uso de desechables y plásticos, así como la compra de productos de poco uso, son factores que propician el aumento de la contaminación en esta temporada”, explicó la especialista.
Contaminantes y efectos en la salud
Entre los principales contaminantes identificados en esta época se encuentran el monóxido de azufre, el dióxido de carbono y los compuestos orgánicos volátiles, los cuales, debido a las bajas temperaturas y a la inversión térmica, permanecen por más tiempo en el ambiente.
Estas condiciones provocan que los contaminantes sean más fácilmente inhalados, lo que incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias, especialmente en personas adultas mayores, niñas y niños, así como en quienes padecen asma u otros problemas pulmonares.
Ante este panorama, la investigadora subrayó la necesidad de repensar la forma en que se celebran las fiestas decembrinas, apostando por una Navidad más sustentable, que reduzca el impacto ambiental sin perder el sentido de convivencia y celebración.
Menos consumo, más conciencia
Entre las principales recomendaciones, Orozco Medina destacó la importancia de reducir el consumo de plásticos, evitar cualquier actividad que afecte la calidad del aire o del agua y optar por productos duraderos, que no requieran pilas u otros reactivos tóxicos para su funcionamiento.
Asimismo, llamó a evitar el sobreconsumo, una práctica común durante esta temporada, impulsada por la compra excesiva de regalos que, en muchos casos, terminan convirtiéndose rápidamente en basura.
“No necesariamente se tienen que comprar más y más cosas. También podemos obsequiar momentos de convivencia, regalar experiencias y no objetos de consumo, sobre todo aquellos productos de poco uso que después se convierten en residuos”, señaló.
La especialista sugirió optimizar los regalos, priorizando aquellos que sean reutilizables, duraderos o que tengan un valor simbólico y emocional, más allá de lo material.
Acciones sencillas para una Navidad sustentable
Además de reducir la cantidad de residuos, existen prácticas cotidianas que pueden incorporarse fácilmente durante la temporada navideña. Entre ellas, la investigadora recomendó:
- Preferir iluminación LED, ya que consume menos energía y tiene mayor duración.
- Reutilizar el árbol de Navidad o elegir pinos vivos que posteriormente puedan ser plantados, en lugar de desecharlos.
- Optar por alimentos locales, frescos y de temporada, lo que reduce la huella de carbono asociada al transporte de productos.
- Utilizar envases reutilizables y evitar el uso de desechables.
- Elegir tarjetas digitales en lugar de impresas.
- Hacer donaciones o intercambiar objetos en buen estado, en lugar de desecharlos.
Estas acciones, explicó Orozco Medina, no solo contribuyen a disminuir el impacto ambiental, sino que también promueven una cultura de consumo responsable y cuidado colectivo.
Sustentabilidad más allá de diciembre
La especialista añadió que la Navidad puede ser una oportunidad para incorporar hábitos sustentables que se mantengan durante todo el año. Propuso, por ejemplo, incluir en el calendario de adviento pequeñas acciones como plantar un árbol, reparar fugas de agua, reducir el consumo de gas y electricidad, o fomentar el uso del transporte público y la movilidad no motorizada.
También recomendó realizar listas de compras bien planeadas, que permitan adquirir únicamente lo necesario y evitar gastos impulsivos que deriven en desperdicio.
“Todas estas prácticas favorecen no solo nuestra salud física, sino también la del medio ambiente, y contribuyen a generar un mundo mejor para las futuras generaciones”, subrayó.
En un contexto de creciente preocupación por el cambio climático y la gestión de residuos, la Navidad sustentable se presenta como una alternativa viable y necesaria, que invita a celebrar con mayor conciencia, responsabilidad y respeto por el entorno.