Colaboración especial
Cuando el invierno cubre los paisajes de blanco y las ciudades se iluminan con tonos festivos, Canadá se transforma en un destino ideal para vivir experiencias únicas, donde el frío se combina con aventura, descanso y calidez cultural. La temporada invernal ofrece propuestas que van desde actividades al aire libre hasta experiencias de bienestar y fenómenos naturales difíciles de olvidar.
Uno de los principales atractivos es la aventura sobre hielo en el histórico Canal Rideau, en Ottawa. Cada invierno, este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO se congela para convertirse en la pista de patinaje más grande del mundo, con más de siete kilómetros que atraviesan el corazón de la ciudad. Además del patinaje, los visitantes pueden disfrutar paseos en trineo, áreas climatizadas, fogatas, zonas de picnic y puestos de comida que permiten pasar el día completo al aire libre.

Para quienes buscan bienestar y descanso, el invierno canadiense ofrece una de sus experiencias más emblemáticas: los spas con aguas termales al aire libre. Rodeados de bosques, montañas o lagos congelados, estos espacios combinan el contraste entre el frío extremo y el calor profundo de jacuzzis y albercas termales, generando una sensación inmediata de relajación. Muchos de estos centros integran tratamientos con ingredientes locales y técnicas tradicionales de las Primeras Naciones, reforzando un enfoque de autocuidado en armonía con la naturaleza.
La oferta cultural también se intensifica con eventos como Lumino, el festival de luces invernal que transforma el Quartier des Spectacles de Montréal en un corredor de arte y creatividad. Con más de 30 instalaciones distribuidas en 15 puntos del centro, el festival —que inició el 3 de diciembre de 2025 y concluirá el 8 de marzo de 2026— invita a la interacción directa del público, convirtiendo cada recorrido nocturno en una experiencia inmersiva donde el movimiento de los visitantes forma parte del espectáculo.

En el extremo norte del país, el invierno abre la puerta a aventuras árticas y a uno de los fenómenos naturales más impresionantes del mundo: las auroras boreales. De diciembre a marzo, regiones como los Territorios del Noroeste, Yukón, Nunavut y Manitoba ofrecen condiciones ideales para su observación gracias a las largas noches, cielos despejados y mínima contaminación lumínica. Estas experiencias suelen complementarse con recorridos nocturnos guiados, paseos en motonieve, caminatas con raquetas, avistamiento de fauna y hospedajes en cabañas rústicas, yurtas o tipis, e incluso baños en aguas termales bajo el cielo polar.
Para quienes desean vivir este invierno de ensueño, Air Canada conecta a México con múltiples destinos canadienses e intercontinentales, con vuelos desde la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y otras ocho ciudades del país, a través de sus principales hubs. La aerolínea invita a descubrir Canadá en su temporada más mágica, donde la nieve, la cultura y la naturaleza se convierten en los protagonistas del viaje.
