Tres mesas relámpago reunieron a especialistas de la industria editorial para analizar el impacto actual de la inteligencia artificial (IA), sus oportunidades y los riesgos que representa para las y los profesionales del libro. El encuentro formó parte del Foro IA, realizado durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y atrajo a tal cantidad de asistentes que el Foro Industria quedó rebasado: no había espacio libre en gradas, sillas ni pasillos.
La sesión fue moderada por Daniel Benchimol, especialista en estrategia digital del libro y colaborador de sellos como Penguin Random House, Anagrama y el Fondo de Cultura Económica. Antes de iniciar las discusiones, mostró al público ejemplos del nivel de realismo que ya alcanzan las herramientas generativas. Primero reprodujo una canción creada con una voz casi idéntica a la de Rosalía; luego, generó en tiempo real un avatar femenino que invitaba a la gente a visitar la FIL. Su intención, dijo, no era alarmar, sino partir de una demostración concreta sobre el estado actual de la tecnología.
Un martillo poderoso… pero no para todo
La primera mesa, “Inteligencia artificial, transformación profesional y producción literaria”, reunió a José Alberto Parra, director de estrategia digital de Planeta; Javier López Llovet, director para América Latina de Penguin Random House; y a la traductora Mercedes Guhl. Aunque sus trayectorias son distintas, coincidieron en que la IA no debe verse como una solución universal.
Guhl fue directa: “La IA es un martillo poderoso, pero no todas las cosas con las que pretendemos usarla son clavos”. Compartió su preocupación por colegas que han perdido oportunidades laborales y subrayó que la herramienta generativa no sustituye el oficio profesional.
Parra y López Llovet reconocieron que, aunque suele haber resistencia ante los cambios, la IA puede fortalecer el trabajo editorial si se utiliza con criterio. López señaló que las editoriales deben definir con claridad qué procesos necesitan apoyo tecnológico. Parra añadió que no basta con usar la herramienta: “Hay que dominar el proceso al que se integra. Saltárselo es donde está el desastre”.
Derechos de autor y transparencia
En la segunda mesa, “Propiedad intelectual: nuevos dilemas en tiempos de IA y redes”, participó Quetzalli de la Concha Pichardo, vicepresidenta del Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor. Su intervención se centró en la importancia de la transparencia hacia lectores y consumidores sobre el uso de IA en cualquier contenido.
Describió a la IA como “un becario de lujo, sin escrúpulos”, que requiere supervisión constante. Advirtió que el crecimiento acelerado de estas herramientas incrementará los riesgos de vulnerar derechos de autor y recomendó documentar procesos creativos. También señaló la necesidad de incluir en los contratos cláusulas que regulen explícitamente el uso de IA entre editoriales y autores. “Si queremos que la IA trabaje para nosotros, nosotros tenemos que ser los creativos”, afirmó.
Ética, reglas y futuro
La tercera mesa, “Ética, transparencia y supervisión en el uso de la IA”, contó con José Diego González, director técnico del Ecosistema Editorial del Cerlalc, y Luis González, director general de la Fundación GSR. Ambos coincidieron en que es necesario dejar atrás la especulación y dialogar con quienes ya trabajan directamente con estas tecnologías.
Diego González propuso entender la IA como una tecnología de la palabra, parte de una evolución que comenzó desde que los humanos desarrollaron el lenguaje. Luis González añadió que esta etapa del desarrollo tecnológico transformará la alfabetización y la gestión del conocimiento, especialmente entre niñas y niños, por lo que será esencial anticipar cambios mediante nuevas políticas públicas.
El Foro cerró sin respuestas definitivas, pero con nuevas preguntas. Las personas asistentes abandonaron el espacio tan rápido como lo habían llenado, dejando claro que la conversación sobre la IA apenas comienza.
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