Por Rita Vega
Hoy, que el calendario les nombra, que el suelo susurra sus huellas, detengamos el paso. Miremos sus ojos, espejos silenciosos donde habita la ternura sin condiciones. Allí están, sombras en las calles olvidadas, entre el ruido y la prisa, con la dignidad herida y el corazón latiendo con fatiga.
No seamos piedras en su camino ni frío que apague su aliento. Seamos abrigo en la intemperie, manos que curan, miradas que reconocen, presencias que honran.
Que nuestra humanidad no sea un muro sino un refugio.Que no pasen inadvertidos como hojas que el viento arrastra con indiferencia sino como almas que comparten esta misma tierra, este mismo cielo.