Guadalajara vivió una noche memorable con el reestreno de la zarzuela El Orgullo de Jalisco, una obra que volvió a cobrar vida en el escenario del Teatro Degollado con la participación especial del tenor Plácido Domingo, quien interpretó “Ojos Tapatíos” ante un público que lo despidió de pie con una larga ovación.
La puesta en escena reunió a más de 130 artistas bajo la producción de la Secretaría de Cultura de Jalisco. Entre ellos destacaron la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, en el papel de Cristina, y el barítono Luis Ledesma, como Paco Aldana. Ambos ofrecieron interpretaciones sólidas, acompañados por el Coro del Estado, el Estudio de Ópera de la Secretaría de Cultura, el Ballet Estampas de México, así como la Orquesta Sinfónica para la Escena y la Orquesta Típica de Jalisco, bajo la dirección de Allen Vladimir Gómez.
El montaje, con dirección escénica de Polo Falcón, presentó una nueva lectura de la comedia ranchera con música de zarzuela, que narra el reencuentro de un charro tapatío con su antiguo amor. La obra, ambientada en Guadalajara de los años 40, combina elementos del cine de la Época de Oro con estructuras musicales españolas y ritmos tradicionales mexicanos.
El regreso de la zarzuela tuvo un componente histórico: fue estrenada en 1947 con Pepita Embil, madre de Plácido Domingo, en el papel principal. Su hijo retomó esa memoria al interpretar “Ojos Tapatíos”, tema ligado a la tradición ranchera que inmortalizó Jorge Negrete. El gesto fue recibido con entusiasmo por un público que llenó el Degollado.
La recuperación de esta obra fue posible gracias al trabajo del musicólogo Rooney Josué Hernández Villanueva, de la UNAM, quien localizó la partitura en los archivos de la Sociedad General de Autores y Editores de España. El libreto, escrito por Antonio Guzmán Aguilera, fue encontrado en la biblioteca de la Universidad de California en Davis.
La función contó con la presencia del Gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, y de la presidenta del DIF Jalisco, Maye Villa de Lemus. El mandatario destacó la relevancia de rescatar esta parte de la memoria cultural y entregó al tenor una pieza wixárika en forma de cabeza de jaguar como símbolo de reconocimiento.
El Orgullo de Jalisco, compuesta por Federico Moreno Torroba durante su exilio en México, fue parte de su estrecha colaboración con la compañía lírica fundada por los padres de Plácido Domingo. El éxito de esta nueva puesta en escena abre la posibilidad de que se consolide como parte del repertorio lírico nacional.
Al finalizar, el público ovacionó de pie al tenor español y a todo el elenco, confirmando que la zarzuela sigue siendo un puente entre la tradición española y la identidad cultural de México.