Por Salomón González
¡Ay, Jalisco, no te rajes! El 14 de septiembre de 2025, Día Internacional del Charro, la Asociación Charros de Jalisco no solo cumplió 105 años —eso son 21 lustros de pura fibra charra—, sino que nos recordó por qué ser charro es vestirse de México entero, con sombrero ancho, botas, moño, y un corazón que late al ritmo de relinchos y floreos de reata de ixtle.
Fundada un lejano 14 de septiembre de 1920 en la perla tapatía, esta asociación pionera —la primera organizada en todo el país, como atestiguan los anales de la charrería — ha cabalgado a través de cinco generaciones, formadora de buenos charros, acumulando trofeos, tradiciones y un legado que trasciende fronteras, desde los lienzos polvorientos hasta los escenarios internacionales donde la charrería brilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Imaginemos por un momento ese 1920: Guadalajara bullía de posrevolución, y un grupo de visionarios, liderados por figuras como Ignacio F. Sahagún, se reunieron para formalizar lo que ya era una pasión innata en Jalisco, la cuna de la mexicanidad . No era solo un club de aficionados a los caballos; era el nacimiento de una institución que defendería el arte ecuestre mexicano contra vientos y mareas. Hoy, con todos los reconocimientos de la Federación Mexicana de Charrería (FMCh) en su haber —fundada en 1933, pero siempre reconociendo a los Charros de Jalisco como precursores —, esta asociación se erige como el mayor exponente de la charrería, un deporte que une historia, valor, honor y esa chispa tapatía que hace que cada charreada sea un poema en movimiento.
Y qué mejor manera de conmemorar estos 105 años que con una misa de acción de gracias en el imponente Santuario de Guadalupe, donde el aroma a incienso se mezclaba con el de cuero curtido y caballos ansiosos a la espera. De ahí, el desfile charro irrumpió por las principales calles de Guadalajara, un río de trajes de charro, escaramuzas y monturas que hacía vibrar el asfalto. Encabezando la cabalgata, Salvador Sánchez Orozco, el presidente reelecto de la asociación, flanqueado por el Secretario General de Gobierno, Salvador Zamora Zamora —quien, en representación del Gobernador Pablo Lemus Navarro, no solo autorizó el paso, sino que se enfundó en traje charro y montó a caballo para unirse al recorrido, todo un gesto de cercanía y orgullo jalisciense —. Junto a ellos, el Lic. Salvador Barajas del Toro, presidente de la FMCh, y una academia de 22 agrupaciones que representaban la diversidad y la unidad que tiene la charrería.
El alto en el Palacio de Gobierno fue un momento importante: allí, con un acercamiento con la ciudadanía, ante autoridades como la presidenta municipal de Guadalajara, Verónica Delgadillo García; la diputada Martha Arizmendi, presidenta de la mesa directiva del Congreso del Estado; Miguel Ángel Chávez Zúñiga, coordinador de Fovissste; y representantes de los tres poderes, Salvador Zamora entregó un reconocimiento a la asociación por sus 105 años de trayectoria inquebrantable: “Ser charro no es solo un oficio, es identidad, cultura, un estilo de vida. ¡Porque vestirse de charro es vestirse de México!”. Quién no solo habló, sino que actuó, sumándose al desfile y demostrando que en Jalisco, las tradiciones no se observan desde un balcón, sino que se viven a galope tendido.
Pero la fiesta no paró ahí. Al mediodía, el Lienzo Charro Jalisco se convirtió en un digno escenario de pasiones, con cascos retumbando y un público pletórico —niños y niñas con ojos brillantes, jóvenes capturando el momento en sus celulares, adultos evocando memorias, y visitantes del interior del estado, nacionales e internacionales— todos unidos para celebrar con los 12 veces campeones nacionales charros de Jalisco. Se rindieron honores a la bandera, y Salvador Zamora tomó protesta a la nueva mesa directiva, encabezada por segundo período por Salvador Sánchez Orozco, acompañado por el Diputado Sergio Martín Castellanos, Rubén Ramírez Castellanos, Ricardo Sánchez, Javier Sánchez, Sabas Ugarte, Ignacio de la Torre y otros pilares de la charrería quienes reconocen la trayectoria de la centenaria asociación y se unieron a este homenaje.
Ataviados con trajes de faena, estos “bigotones” legendarios —como cariñosamente se les llama— pusieron en escena un mano a mano inolvidable con otra gloria de la charrería: la Nacional de Charros y los Charros de la Laguna de Torreón, Coahuila. Y no olvidemos el toque femenino que eleva todo: la Escaramuza Monumental Las Margaritas, con un contingente de 41 integrantes, llenando el lienzo de ritmo, arte y esa gracia que demuestra que la charrería tiene un corazón valiente y femenino.
Entre giros, las diez suertes, relinchos y floreos de soga de ixtle, cada movimiento era un tributo a la historia: desde las raíces prehispánicas de la equitación mexicana hasta los logros modernos, como los múltiples campeonatos nacionales que han forjado su reputación .
Como un charro que invita un tequila bajo el sombrero, esta conmemoración no solo fue un aniversario; es un llamado proactivo a preservar lo nuestro. En tiempos de globalización, donde las tradiciones podrían diluirse como niebla en el campo, la Asociación Charros de Jalisco nos enseña que el orgullo mexicano se defiende con disciplina, respeto y pasión.
Han pasado 105 años desde su fundación y su legado —de cinco generaciones que han competido, educado y unido— sigue galopando fuerte, inspirando a nuevas camadas de jóvenes entusiastas a montar, a florear, a ser parte de México en cada suerte.
Con las faenas en el lienzo nos encontramos, y que el Supremo Caporal reparta suerte.
¡Viva la charrería, viva Jalisco, viva México! 💚🤍❤️
charrosdeoriegenjalisco@gmail.com


