El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) puede incrementar significativamente el riesgo de que adolescentes y jóvenes desarrollen adicciones y conductas de riesgo desde edades tempranas, advirtieron especialistas del Instituto de Neurociencias del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara.
En el marco del Día Internacional de la Juventud, la doctora Olga Inozemtseva, directora del instituto, explicó que existen puntos en común entre el TDAH y el trastorno por consumo de sustancias, incluidos factores genéticos que afectan la producción de dopamina y serotonina. Ambas condiciones, señaló, presentan alteraciones neuropsicológicas similares que dificultan el control de la conducta y la inhibición de respuestas impulsivas.
“El TDAH hace que la persona sea más impulsiva, con menos capacidad para tomar decisiones razonables aun conociendo las consecuencias. Esto facilita un inicio más temprano en el consumo de sustancias y otras conductas de riesgo”, señaló Inozemtseva.
Factores de riesgo y violencia en la infancia
La profesora investigadora Araceli Sanz, jefa del Laboratorio de Estrés en Neurodesarrollo, indicó que la violencia vivida en la infancia puede contribuir al desarrollo del TDAH y afectar la respuesta al estrés, lo que también incrementa las conductas de riesgo.
“La duda frecuente es si el TDAH provoca el maltrato debido a problemas de conducta o si el maltrato es el que genera el TDAH. En ambos casos, la relación es estrecha”, afirmó.
Sanz recomendó a madres y padres implementar prácticas preventivas contra la violencia, como técnicas de relajación y mindfulness, para mejorar la autorregulación en niños y adultos, con beneficios a nivel cognitivo y en la estructura cerebral.
Juventud y toma de decisiones
La doctora Esmeralda Matute, también investigadora del Instituto de Neurociencias, advirtió que el cerebro y los procesos cognitivos de los jóvenes continúan desarrollándose más allá de los 20 años, lo que limita su capacidad de evaluar consecuencias a largo plazo.
“La adolescencia y la juventud temprana son etapas de alta vulnerabilidad, porque los jóvenes buscan recompensas inmediatas. Esto los hace susceptibles a aceptar trabajos riesgosos, incluso vinculados con el crimen organizado, a cambio de incentivos rápidos”, explicó.
Matute señaló que este patrón de búsqueda de gratificación inmediata es aprovechado por quienes ofrecen actividades ilícitas, sabiendo que los jóvenes priorizan la recompensa momentánea sobre la evaluación de riesgos futuros.
Próximo congreso
Las especialistas invitaron al público a participar en el XVIII Congreso Internacional Cerebro y Mente “La integración”, que se realizará del 10 al 13 de septiembre en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, con el lema “Cerebro, cognición y conductas en diferentes etapas de la vida”.