La Dirección de Parques y Jardines del Gobierno de Guadalajara ha retirado, en lo que va del año, más de mil 500 árboles que representaban un riesgo para la ciudadanía, lo que ha permitido reducir en 22 por ciento el número de ejemplares caídos durante el actual temporal de lluvias, en comparación con 2024.
El titular de la dependencia, Javier Romo, informó que todos los árboles retirados cuentan con un dictamen que acredita que estaban secos, enfermos o en condiciones que ponían en peligro a personas y bienes.
“Desde que empezó el año, del 1 de enero a la fecha, hemos realizado alrededor de 12 mil 500 podas preventivas y mil 500 retiros de árboles, entre secos y riesgosos”, precisó Romo.
Las podas también se realizan con la autorización de la Dirección de Medio Ambiente, la cual determina el tipo de intervención que requiere cada ejemplar para mantenerse sano y reducir el riesgo de caída ante vientos o tormentas.
“Retiramos follaje, eliminamos muérdago, realizamos podas de equilibrio, y los árboles que se retiran son totalmente secos o presentan riesgo de caerse. Puede que no estén secos, pero si representan peligro, también se retiran”, explicó el funcionario.
En lo que va del temporal, Parques y Jardines ha atendido 970 reportes de emergencia: 658 por árboles caídos y 312 por ramas desgajadas. El número de ejemplares derribados es 22 por ciento menor al del año pasado.
Romo recordó que, si un ciudadano detecta que un árbol representa un riesgo, debe acudir a la Dirección de Medio Ambiente para iniciar el trámite de evaluación. Especialistas realizarán el dictamen para definir si se requiere retiro o poda.
“Es importante acudir a Medio Ambiente. Ellos dirán puntualmente si el árbol se necesita retirar porque esté en riesgo”, señaló.
El trabajo preventivo, agregó, se realiza de manera paralela a la atención de contingencias, las cuales deben reportarse al número 070 o al GuaZap 333-610-1010.
El funcionario municipal recomendó acompañar el reporte con una fotografía, lo que facilita evaluar la gravedad del caso. Se da prioridad a los árboles caídos sobre vehículos o viviendas, seguidos de los que obstruyen vialidades principales.