El Gobierno de Jalisco se convirtió en la primera entidad subnacional del país en formalizar una colaboración con el Banco Mundial para desarrollar proyectos hídricos de alto impacto. Esta alianza, respaldada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Relaciones Exteriores, permitirá acceder a financiamiento y asistencia técnica para modernizar los sistemas de agua potable, alcantarillado y tratamiento en la entidad.
El acuerdo fue gestionado por la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SGIA) y la Comisión Estatal del Agua (CEA), y se consolidó tras una serie de reuniones técnicas sostenidas en julio. Ernesto Marroquín Álvarez, titular de la SGIA, destacó que este convenio coloca a Jalisco como referente en la gestión hídrica nacional.
“Estamos armando un plan de trabajo para acceder a financiamientos que nos permitan dar vida a estos proyectos”, señaló el funcionario, al precisar que se definieron 19 líneas prioritarias, entre ellas la renovación de redes hidráulicas, la implementación de sistemas inteligentes de detección de fugas, el desarrollo de fuentes de abastecimiento alternas y la reconversión energética de plantas de tratamiento.
Uno de los primeros resultados es la asistencia técnica no reembolsable que otorga la Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo del Banco Mundial especializado en el sector privado. Este apoyo permitirá analizar alternativas de financiamiento para seis plantas de tratamiento clave en la cuenca del Río Blanco, fundamentales para el saneamiento del Río Santiago.
El director general de la CEA, Mario López Pérez, explicó que la estrategia se centrará en el desarrollo de ingenierías básicas y en la identificación de modelos financieros viables, que podrían incluir recursos estatales, federales, créditos o esquemas de participación público-privada.
El cronograma establece que en noviembre se tendrá una propuesta de financiamiento alineada con los proyectos ejecutivos que prepara la CEA. Con esto, el Gobierno de Jalisco podrá presentar ante Hacienda los mecanismos para la licitación y ejecución de las obras.
Esta colaboración marca un parteaguas en la gestión del agua en México y refuerza el compromiso del estado con el saneamiento del Río Santiago y el desarrollo de infraestructura hídrica sostenible y de alto impacto social.