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La Herida Infecta de México

POR NANCY LIZETT CANO VELOZ

De la serie, La Grilla Vista desde Abajo, les presento a continuación una serie de ideas zurcidas a fin de comprender cómo es que nosotros, los mexicanos de a pie, vemos los procesos democráticos en nuestro país desde 1910.

La esencia del proceso de la revolución mexicana guardaba en sus entrañas objetivos como la obligatoriedad de la educación, el sufragio efectivo y la no reelección así como la eliminación de cacicazgos y latifundios; sin embargo, en el ideario popular y con el paso del tiempo, la revolución se constriñó a la concepción ideal del buen vivir, ello con las políticas de crecimiento derivadas de los gobiernos posteriores y es justo ahí, en donde se aseguró la idea de que la revolución estaba ligada a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos herederos de estas libertades y derechos, per se.

Luego entonces, la democracia para los mexicanos, de acuerdo al desarrollo de nuestro sistema de usos, costumbres y creencias pero sobre todo, alimentada a través del sistema educativo tradicional, se ha abordado desde el parteaguas “ideológico popular” de la revolución y es por ello que en este ideario se gestaron también las preguntas: ¿y a ti, ya te hizo justicia la revolución? o ¿para cuándo nos hará justicia la revolución?

Por ello es que es necesario cuestionar la evolución del sistema democrático derivado de este fenómeno social en México, por la coherencia entre sus objetivos y sus resultados a largo plazo y porque está enraizado en nuestra consciencia colectiva. Por ello, obligadamente se tiene que responder, ¿hasta cuándo se extiende la garantía de la revolución? Aquí la excusa para un estudio más sesudo, pues naturalmente, da para mucho.

Por ahora, a grandes rasgos, se puede advertir que el discurso de resentimiento y separación es el genuino sentir de una población que no ha sido escuchada, que lleva mucho tiempo señalando que la revolución no les ha hecho justicia, pues por mencionar algo, no gozan de los privilegios del Estado, que como producto revolucionario, debe proporcionar y eso también es parte de los resultados;  es decir, el desarrollo centralizado ha dejado en la periferia una herida y una sombra que maltrata y disgrega y cada vez más con el paso del tiempo. Ha dejado el legado de dos tipos de ciudadanos y con ello, dos tipos de México.

Enfréntame con mi sombra, ilumíname mis debilidades, acerca el foco a las zonas que más has querido ocultar; hasta la naturaleza te ayuda a poner los ojos ahí, te obliga; los sismos del pasado septiembre de este año indicaron la urgencia en la atención. Lleva todos tus ejércitos de gracia y colaboración, levanta la cicatriz con pus de tu pasado y cúrala. Ahí está la complejidad, ahí está la herida. Ahí, donde la revolución armada no conquistó con pólvora el desarrollo, ahí está tu gran reto institucional.

Las alternativas ante la desconfianza, la crítica y la falta es no obviar los elementos cruciales, subsanar en la medida de lo posible las carencias sin asistencialismo, se deben generar puntos de consenso entre el avance postmoderno y los usos y costumbres de las comunidades para una evolución social medianamente homogénea. Ah! Por cierto, la garantía revolucionaria ha caducado. Es hora de enfrentar los tiempos nefastos de manera distinta, sin cacicazgos, sin liderazgos mesiánicos.

Hay por cuestionar incluso, la pertinencia del equilibrio en los poderes, pues en estas comunidades complejas, por su heterogeneidad, no queda duda que las tradiciones y el uso particular del poder rebasa en ocasiones las instituciones constitucionales. Eso es lo que lo que hace el ejercicio democrático especialmente complicado, por eso la discriminación racial, por eso los diferentes tipos de mexicanos (tal pareciera que los tiempos de la colonia en México mutaron a nuevas formas sociales); por eso, candidatos enfermos de la mente y de corazón rijoso enarbolan discursos de odio y separación con ideas preparadas al vuelo, azuzando el fuego del coraje ante el abandono y el abuso, todo en aras del poder.

La democracia por ahora para los mexicanos es el señalamiento, la ofensa y la división; la disgregación, la pobreza y el hambre; son los grupos desplazados y humillados, la democracia es la herida infecta para ellos, para nosotros. Por eso el aglutinamiento de los grupos indígenas para la gestión de sus derechos desde enero de 1994 y ahora con la candidata independiente Marichuy.

Es un hecho que nos hemos topado con una caducidad muy clara del proceso revolucionario, lo que queda por ahora solamente es enfrentar y reconsiderar una adecuación del regímen, de los marcos legales y consecuentemente, de los pesos y contra pesos políticos.

Por lo pronto, aquí les dejo estas ideas de cómo es que mis dos dedos de frente, me permiten entender los productos históricos. No se necesita ser del sur del país para darse cuenta que es urgente la reformulación de los mecanismos del Estado en comunidades complejas, por eso la importancia de reflexionar los apuntes de Marichuy, cuando dice que va por algo más grande que el poder, pues va por el reconocimiento de una comunidad viva y lastimada por siglos.

Es urgente que descentralicemos nuestra visión del país, es urgente curar la herida infecta, pero como ciudadanos, también es crucial alimentar nuestra conciencia colectiva respecto de los temas urgentes de todos los días. Cada quién, desde su trinchera.

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